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domingo, 2 de diciembre de 2012

Volviendo a toda maquina!


Perdonen mi ausencia por UN mes, me sabe muy mal dejarlos así de colgados (aunque tampoco son tantos mis seguidores y el contador de visitas no sube tampoco demasiado :/)
Estoy en puertas de rendir esta semana, si, es como un castillo de cartas que se derrumba después de haber apilado de más y mal. Igualmente la hice re bien este año, tengo que admitir que podría haber sido mucho mejor, pero me faltaron ganas.

Me dije que tenía que terminar un capitulo mas de Crónicas de mis sueños que me paso el otro día (tuve un sueño delictivo e inquietante altamente abierto para redactar mis locuras, y con la onda del principio, si es que se acuerdan de mi primer capítulo) y también completar el otro. Pero ha paso tanto tiempo desde esa noche que se borroneo demasiado el sueño. Seguramente como soy soñadora recurrente en algún momento soñare la parte que sigue o me acordare ;3.


Mi novio este fin de semana se fue a casa de sus padres a ayudar... la verdad es que quería pasarlo con él pues ya hoy tengo que ponerme a estudiar y no se puede así ;_;.
Moría de ganas de dormir con el aunque sea un ratito. Y lo extraño como una tremenda pelotuda (muchísimo, muchísimo).

Hoy voy a deleitarlos con historias cortitas, pues no ando con muchas ganas de escribir nada :/.


“Cuando se es joven uno se pregunta que hacer. Incansablemente, buscando un respuesta que sea la definitiva y de por vida. O por lo menos salvavidas momentáneo de la misma. Pero la gente grande, por si no sabían también tiene cosas empezadas y terminadas y la pregunta es….

¿Cómo empezamos si ya habíamos empezado?

¿Cómo seguimos si lo que empezamos hace años se termino?

¿Cómo podemos seguir viviendo, siendo que estamos viejos para hacer algunas cosas?


Las dudas de este tipo me asaltaron durante la noche. Esa noche había sido la más terrible de todas. Nunca había pasado por tanta agonía y dolor, tanta desesperación y principalmente tanta tristeza. Nunca volvería a ser la misma y en ese preciso momento en que su mano resbalo de l mí en esa habitación del hospital no volví a ser la misma.



Nos habíamos casado hacia un tiempo, nuestras niñas tenían 8 años y yo estaba embarazada del nuestro tercer hijo, un varoncito. Pero algo que puedo describir me arrebato todo lo que tenia de un simple suspiro. Le quito  mis niñas a su padre y a mí a la persona con la que había elegido compartir mi vida para siempre. 


Entonces me pregunte que podia hacer yo a partir de ahora. Que puedo hacer ahora que los planes que tenía para el futuro tienen una persona menos. Era más que obvio que seguiría adelante por mis hijas y mi niño, quien sobrevivió en lugar de su padre. Los criare fuertes y sanos para seguir adelante. Daria toda mi vida por ellos.


El funeral también fue muy fuerte, parientes y amigos daban el pésame por igual. Pero yo sentía que era la única que realmente estaba sufriendo. Abrazada a mis niñas con toda la fuerza que tenía. Sentía que moría una y otra vez por dentro. Mis niñas ahora crecerían sin padre, mi niño también. Y yo solo podia sentirme mal y peor.


Pero cuando creí todo perdido, una lucecita se prendió en medio de la oscuridad.

Fue en ese momento cuando sentí que no podia mover la cabeza en más de una dirección. Gritaba pero nadie podia escucharme. Gritaba a todo pulmón su nombre mientras lo veía alejarse. Mi visión se volvió oscura mientras mis ojos seguían mirando hacia la izquierda. Y en un segundo me pregunte porque no podia mirar a la derecha.


Cuando pude mirar a otro lado, me sentí flotando en el aire. Estaba flotando en un lugar totalmente vacío. Tenía ropa de dormir una remera inmensa y mi ropa interior.

Pero no duro ni dos segundos. Enseguida me caí. Sintiendo un resistencia en mi cabeza del lado derecho. Al abrir los ojos me di cuenta de donde estaba y temblé. Temblé de miedo al haber sentido que lo perdía. Pero el estaba ahí, recostado.

Con mi mano izquierda le agarre el hombro derecho y lo apreté para sentirlo más real. Lo más real que pudiera. El se despertó sobresaltado preguntando si estaba bien. Yo me disculpe por despertarlo, pero estaba sonriendo con lágrimas en los ojos. El insistió.

-Es que soñé que te perdía y tan solo quería sentirte-”


Crónicas de mis sueños 8
Pesadilla amorosa.

martes, 31 de julio de 2012

Crónicas de mis sueños 7

Rendí todo lo que debía de la facultad! Así que contenta, gente porque son menos cosas para fin de año :D.
El otro día tuve un sueño bizarro que quiero contarles antes de que me resulte demasiado borroso como para recordarlo

Crónicas de mis sueños:
Capitulo 7

Tragedias masivas

Corrían tiempos revolucionarios en el mundo, llenos de peligros y amenazas por las peleas de bandas y terroristas.
Había pocos lugares en el planeta donde vivían aun seres humanos, puesto que la extinción les pareció a los poderosos la mejor manera de agotar las rebeliones y las mentes “subversivas”.
La otra técnica de sometimiento que utilizaron para los que les parecieron más sumisos fue el terror. Cada algún tiempo un grupo de mercenarios daba un “escarmiento” a los jóvenes de la ciudad pequeña en la que vivíamos. De niña mis padres se encerraban en casa rogando que nunca me tocara el día de ser el nuevo escarmiento.

En este mundo rodeado de guerras frías donde la cara del enemigo nunca quedaba a la luz; vivía yo, una estudiante del último año a punto de ingresar a la facultad. A pesar del ambiente constante de tensión, de que las noticias solo mostraban muerte y destrucción a medida que el ejército avanzaba sin ganar nunca la guerra eterna y que la tierra estaba desolada...  Vivía pacíficamente en un complejo de cabañas con pileta y demás comodidades. Ayudaba a mis padres pues ellos eran los encargados. Vivía feliz e ignorante.

Porque es bien sabido que la ignorancia es felicidad.

Un conocimiento rondaba mi cabeza, un terrible presentimiento que me atormentaba. Cuando vi a uno de mis compañeros de clase correr a buscarme en horas de trabajo, sabía que el momento había llegado.


El día y la hora correctas para cambiar los tiempos de miedo y pavor que nos ahogaban en desesperación. Porque nadie sabía si el momento que estaba viviendo ahora sería el último o si podría ver la luz del sol en la mañana siguiente.

Mi compañero gesticulaba cuidadosamente y mi pavor era tal que casi me desmayo. Corrí hasta mis habitaciones justo al lado de la piscina y me cambie de ropa.


Todo nuestro curso había sido secuestrado y faltábamos él, yo y otra chica más que vivía en el antiguo templo de la ciudad donde se levantaba un gran centro de culto. El lugar era buscado por sus famosas conexiones con el mundo espiritual. A menudo muchos desconocidos venían a visitarlo para purificarse, pero se sabía que era una construcción sumamente intrincada. Seguramente ella se encontraría ya a salvo.



Cuando salí de mi habitación el ya estaba esperándome afuera, aferrándose a la pared para no caerse de lo aterrorizado que estaba. Se tomo de mis manos y me arrastro en una frenética carrera para buscar a nuestra compañera en el templo.
Hubo varios episodios borrosos de mi memoria, los intentos de captura que se sucedieron a medida que escapábamos de los mercenarios.

Un momento especialmente espantoso cuando recordé que yo ya había visto los resultados de esto hace unos años… una terrible noche, oscura como la boca de un lobo.
Esa noche mi hermano había desaparecido y yo inocentemente había salido a buscarlo; cuando se me ocurrió que quizá estaría en la escuela. Cuando llegue estaban las luces del patio encendidas peor todo estaba sumido en un profundo silencio. Sigilosamente me acerque a una de las aulas que daba al jardín en el primer piso. Al ver hacia abajo vi a todos los compañeros de mi hermano con el asustados y agrupados en el medio del patio.

Uno a uno, los hombres vestidos de negro a su alrededor fueron disparando a los chicos, y uno por uno fueron cayendo inconscientes al suelo. Muertos.
Este era el famoso escarmiento, masacraban de vez en cuando a los adolescentes del último año de la secundaria, evitando así que se desarrollaran mentes subversivas.

........................


Los años previos a mis 6 y los otros 6 que le siguieron fueron sumamente curiosos y con sinceridad no los recuerdo con claridad. Están llenos de lagunas mentales inmensas, donde no sabía ni donde estaba o que pasaba.
Según mis padres estuve pasando de terapia en terapia de medico en medico, buscando ansiosamente mi cura.
Gracias a lo que pude ir averiguando, escuche que yo ya no recordaba cómo hablar ni entendía a los demás cuando se dirigían a mí. Que no podia asociar las cosas con las palabras y llegado al punto culmine de mi enfermedad; por lo que pude entender, prácticamente no escuchaba lo que me decían si no que reaccionaba únicamente a los sonidos fuertes. Así mi madre me hablaba y si una olla se caía al suelo yo reaccionaba escondiéndome, pero jamás por lo que me decían. Fue volver a aprender todo de nuevo.

Estudie intensamente luego de mi recuperación para poder alcanzar a los de mi clase y terminar con ellos la secundaria. Pero en especial por él. El mismo chico que había corrido a buscarme a mi casa para salvarme de los mercenarios.

Era como si hubiera estado arreglado de antes.
Corríamos por la espesura del bosque que encerraba al pueblo hasta que llegamos al templo. Una inmensa construcción de piedras y madera de robles, con gruesos pilares y al estilo oriental con algunas modificaciones pues tan antiguo era que se había derrumbado algunas veces.
En el templo vivía la delegada de la clase, una chica muy inteligente que seguramente tendría alguna idea que podría salvarnos.


La buscamos por todas partes, peor a cada paso los pasillos, las habitaciones se hacían más y más grandes. La construcción mutaba de formas ilógicas hasta asemejarse a una inmensa casa de espejos.
Era como si intentara esconder a la chica de los mercenarios. Al fin dimos con ella, que estaba intentando levantar barreras protectoras alrededor de nosotros. Estaba con la mirada perdida, algo distraída. Nos costó muchísimo levantarla y llevárnosla.

Así fue como nosotros 3 escapamos. Pasamos a buscar a los que vivían más lejos y suponíamos que iban a tardar más en buscar. En total éramos 10 de los 25 del curso total. Éramos un grupo disparejo y poco colaborativo pero llegado a cierto punto nos jugamos por una propuesta prácticamente suicida. Iríamos al colegio a salvar a los demás.

La estrategia era sencilla, distraeríamos a los que pudiéramos y los haríamos perderse en los terrenos del colegio. Mientras la delegada el chico y yo rescataríamos a los del patio. Un sobreviviente nos había dado una combi para llevarnos a los que pudiéramos.
El plan entro en marcha, cortamos la luz y 7 linternas empezaron la distracción. Casi todos los mercenarios se fueron, solo quedaron 5.

Me acerque sigilosamente y uno por uno desataba sus pies y los hacía esconderse en la combi. Pero cuando estábamos por deshacernos de las ataduras de todos, uno de ellos sintió un ruido.
Sentí el cañón frio del arma en la nuca. Puse los ojos en blanco y espere lo peor. Un fogonazo alumbro el patio. Oscuridad total, el piso todavía más frio. Silencio.

........................ 







No sé que estoy haciendo acá.
No sé que me ha pasado, no sé quién soy. Viajo en un colectivo con un montón de gente que no conozco. Soy muda. Hasta hace unos días no podia escuchar. Mi voz es un chico de mi edad, que me respeta y entiende todo lo que quiero decir. El me quita el miedo que me da este lugar.
Pero no se porque nadie me quiere explicar porque estoy acá. No entiendo nada. 

viernes, 1 de octubre de 2010

Crónicas de mis sueños 6

De regreso, y de ida.
(29 de Septiembre de 2010)

Volvía a salir de viaje, pese a que acababa de llegar. Estaban todos muy entusiasmados, pero a mí la idea no me gustaba nada. Dormís muy poco, extrañabas demasiado.

Mis compañeros me decían en el colegio que preparara todo para irme. Pero yo no quería hacerlo. Ayer había vuelto a verlo y estaba muy ansiosa por pasar un día con el, tranquilos y juntos.

Recordaba a cada momento esa habitación donde afuera llovía a raudales y donde en su interior estábamos ambos dormidos. Deseaba que ese recuerdo jamás se desvaneciera de mi mente. Pero se me hacía difícil recordarlo a cada segundo que pasaba, y yo terminaba dudando de ambas cosas porque ninguna parecía muy real. Estábamos exhaustos y sus hombros estaban descubiertos, una de sus manos rodeaba mi cintura y la otra era el descanso de mi cuello. Yo estaba boca arriba, el echado de costado y con su boca cerca de mi cuello.
Sabía y siempre supe que estaba en un sueño, que en realidad estábamos echados en la cama y que el estaba abrazándome y durmiendo conmigo. Sabia que si sentía un calor en el cuello era porque el estaba con su cara cerca de mí.

Es más, cerraba los ojos en el sueño y los abría en el mundo real. En la realidad podía verlo dormir plácidamente al lado mío. Se veía tan tranquilo y relajado, que daba gusto verlo. El siempre esta tan atareado con sus cosas que parece que jamás duerme, pero en realidad también tiene las mismas necesidades que cualquiera. Y es más, el ama dormir.

De vez en cuando me dormía en el sueño para verlo y saber que el seguía ahí. No se muy bien el porque, pero tenia mucho miedo de despertar y descubrir que mi cama estaba vacía. De que en realidad lo que abrazaba era el peluche que me había regalado y no el.

Las cosas en el sueño se sucedían increíblemente rápido. Y yo no era capaz de detener las olas que me arrastraba con el resto hasta el colectivo. Pero entre tantas noticias perturbadoras el cerrar los ojos me ayudaba a mantener la calma.
Pase hasta la mitad del bus, en el mismo lugar donde me había sentado todo el viaje anterior, y las cosas comenzaron a tornarse turbias. En un momento ya no pude encontrarlo, ya no podía verlo.
El colectivo arrancaba. El calor de mi cuello se desvanecía. Yo cerraba y abría los ojos una y otra vez. No encontraba nada tranquilizador.
Nada. Solo oscuridad.
Comencé a desesperarme, y corrí hacia el conductor para pedirle que me dejara bajar., pero trataban de retenerme y no me dejaban avanzar. La gente se cruzaba frente mío o se detenía a conversar mientras yo luchaba por seguir. A veces me tomaban de os brazos y me sentaban en los asientos, o los sacudones del vehiculo en la ruta me arrojaban al suelo una y otra vez.

Me dí cuenta de que comenzaba a llorar y entonces estallé. Mis pasos se volvieron firmes y ni las amenazas de los chicos de acusarme o cualquier caída me detuvieron.

Cuando llegué, cruzábamos justo la curva mas profunda del trayecto. Y mis pies ya no me sostuvieron más, muertos del cansancio. Tropecé con un escalón y me sujeté del asiento del conductor.
Nada. Solo oscuridad.

________________________

Ella se despertó bruscamente, con la respiración agitada y el corazón disparando en su pecho. La adrenalina del sueño estaba inyectada en su cuerpo, que se sacudía sin que ella pudiera detenerlo.

Entre los escalofríos de la brisa de la lluvia y el susto de su sueño, el se despertó. La miró y la besó intentando tranquilizarla; y ella se dejó llevar. Cuando se relajó su pulso y su respiración mejoró, se acercó lo mas posible a el, inclinando levemente la cabeza hacia la húmeda ventana. Pidiendo por un cálido abrazo.

-¿Qué pasó? ¿Tuviste una pesadilla?- preguntó el mientras la abrazaba fuertemente.
-Soñé que no podía verte, soñé que me volvía a ir de viaje- contestó ella.
-¿Qué te asustó?- sus ojos se mostraron preocupados
-Podía cerrar los ojos y verte. Pero en un momento no pude verte más... y eso me asustó- las lagrimas del sueño aparecieron en su rostro angustiado por la pesadilla.
Silencio. Se pudo escuchar el repiqueteo de la lluvia detrás del vidrio.
-Y tampoco podía despertarme. No quiero irme de nuevo- dijo ella – No quiero tener que dejarte.- estalló nuevamente. Se sentía increíblemente desolada.
-Dormí tranquila, que no me voy a ir-
Silencio. Se pudo escuchar el repiqueteo de la lluvia detrás del vidrio

martes, 7 de septiembre de 2010

Crónicas de mis sueños 5

Esa noche tuve pesadillas

Era una mañana de domingo, de esas en que todo el mundo se levanta a las diez y se pone a hacer algo de la casa.
Cortar el pasto, lavar los autos, limpiar la casa y la acera, desayunar con facturas y durante una hora (cosa que entre semana es imposible).
Yo había amanecido hacia rato, pero no quería levantarme, pues los sueños que estaba teniendo eran bonitos. A veces llegaba a desear no despertar tan solo para ser feliz dentro de ellos. Pero de pronto el sueño se torno grotesco y desagradable, y el lugar apacible donde el sueño se sucedía se transformaba en una habitáculo similar a una prisión.
Desperté alterada, pero nadie se percató pues la habitación estaba vacía. Quise despejarme, me lave la cara con abundante agua y jabón. Pero las imágenes continuaban girando en mi cabeza.
Busque mi ropa, me metí en la ducha escuchando una canción que me encantaba. La preocupación y la alteración se me pasaron, y mi corazón recupero lentamente su ritmo.
Me vestí para salir, porque esa tarde tendría lugar un encuentro muy esperado.
Una amigo lejano me había vuelto a hablar, y entre los dos habíamos arreglado esa tarde para pasarla juntos. Contarnos lo que nos había pasado y lo que nos estaba pasando. Casi como actualizarnos en la vida del otro.
Lleve las toallas hasta la soga de la ropa y ordené prolijamente el baño. Terminada la faena, pase cerca de mis padres, que cortaban el pasto del jardín.

-¿Por qué te vestís tan bien? ¿Salís a algún lado hoy?-
-Me encuentro con un amigo, hace mucho que no nos vemos- dije felizmente. Mi sonrisa estaba enormemente dibujada en mi cara.

Sin embargo me miraron con ojos fríos y sombríos. Enojados podría haber sido un excelente adjetivo para sus caras.
Comenzaron a gritarme que no podía verme con el, porque no lo consideraban adecuado, yo replique sin dudar; alegue a mi amistad con el, al vinculo que ambos teníamos.
Pero en ningún momento sospeche las consecuencias de mis palabras. Mis pesadillas volvieron, el patio ya no estaba y era ese espantoso habitáculo oscuro.
Ellos eran sombras gigantescas que se cernían sobre mí, diciendo con voces siseantes que era imposible, que jamás volvería a verlo, que no era sano para mí
Yo no entendía, seguía sin entender.
Y la palabra final que se deslizo de sus lengas bípedas fue:
-¿No sabes lo que le esta pasando a ese chico?-

El alma se me cayó al suelo, y yo también fui derribada por un golpe de rodillas al suelo.
-¿Qué es lo que no se?-
No respondieron.
Yo seguía diciéndoles que me contaran.
Ellos decían que hablaríamos más tarde.
-¡Tengo derecho a saber que pasa!-

Pero el habitáculo volvió a desaparecer y yo ya no estaba en el jardín.
La casa volvía a tener luz. Pero la pesadilla volvía una y otra vez a mí.
Estaban las habitaciones vacías, pero había sombras de voces silbantes que recorrían las paredes acompañadas de sombras extrañamente alargadas. Parecían serpientes.
A cada momento me asustaba un poco mas, por momentos las sombras atravesaban las ventanas y los cuartos se volvían oscuros.

Comenzaba a sentir frío, cuando llegue a la cocina. Tenia los ojos empapados en lagrimas pero no sabia bien porque.
Ella estaba en la cocina lavando unos platos.
Yo gimoteaba débilmente. Ella me miro por el rabillo del ojo con un dejo de maldad en ellos. Pero amablemente pregunto con la misma voz de las criaturas silbantes del habitáculo
-¿Qué paso? Escuche la discusión-
-No me dejan juntarme con un amigo que hace mucho que no veo-
Ella rió estruendosamente, y pude sentir esos escalofríos nuevamente.
-Ese chico no te conviene, esta metido en las drogas-

La cocina dejo de ser lo que era, se transformo de nuevo en el habitáculo.
-Que mala amiga has sido, no pudiste ayudarlo cuando el te necesitaba. Eres una inútil y una ingenua por pensar que todos en este mundo son o tienen algo bueno. Supongo que ahora intentaras elegir mejor ¿no?-

Las lágrimas brotaban de nuevo. NO estaba dispuesta a creerle, Ella siempre me mentia, me trataba mal. TENIA que ser mentira.
-Eso es mentira, el jamás haría eso. Yo se que es mentira-
-Todo el mundo lo dice, linda. Tanta gente no puede equivocarse, ¿no?-
-Pero el, no puede haber cambiado tanto...-
-El mismo me lo dijo-
-¡Eso no puede ser!- le grite con todas mis fuerzas...
Y seguí repitiendo.
“No puede ser, no puede ser... no puede ser verdad”.

La imagen de lengua bípeda se desvanecía lentamente, dejando con su estela de ceniza la sensación de ahogo de la pesadilla de esa mañana. Las paredes del habitáculo se cerraron sobre mí.
El eco silbante repetía suavemente: “El me lo dijo”.

No podía salir de la espantosa habitación. Quería salir corriendo.
Abrí las puerta que no había visto y huí de la casa. Corrí hasta que las piernas no me dieron más, hasta que se me paro el corazón de la ira y la tristeza.
El alma se me cayó al piso, y con ella yo también me quede de rodillas. Sentía la lluvia sobre mí, y supe que llovía por que estaba llorando.

Entonces sentí algo sobre los hombros. Pegue un grito asustada, pensando que Ellos me habían seguido.
Pero no... El estaba ahí, mirándome. En sus ojos me rogaba que no creyera las palabras de aquellas criaturas traicioneras.
-Yo creo en ti, sigo haciéndolo-

Esa noche tuve pesadillas.

martes, 31 de agosto de 2010

Crónicas de mis sueños 4

La espera juntos(23 de Agosto de 2010)

Recostado sobre su almohada, el piensa en ella.
Dando vueltas sobre su cama, ella piensa en el.
Pero sus sentimientos se alcanzan pese a los kilómetros. Y ambos se imaginan juntos. Sueñan con sus brazos, anhelando por un suspiro de realidad en sus deseos.
Ella se levanta, el insomnio es su defecto. Rebusca ente las botellas de agua la que ella siempre toma. La encuentra, la bebe, la deja de nuevo. Cierra la puerta y se sienta a la mesa. Se recuesta sobre el helado vidrio, jugando a empañarlo con su aliento. Se le caen los párpados, regresa a la cama, se cubre de nuevo. E intenta dormir.
En este invierno tan frío, le gustaría estar con el.

El se encoge sobre sus rodillas, con sus pies congelados, su defecto. Se levanta, avanza hacia el baño, se refresca la cara, toma algo de agua. Replica por el aire tan gélido que le lastima la garganta, escucha los ruidos de su compañero de departamento. Resopla, el vapor se asoma por su boca, el se cubre las manos. Mira una vez mas el comedor, regresa a su cuarto. La cama esta helada de nuevo, lo que el más detesta, se desliza bajo las sábanas, se cubre hasta la nariz, resopla de nuevo. Se duerme en un instante.
En este invierno tan frío, le gustaría estar con ella.

Ella toma su teléfono, sin saber si mandar o no un mensaje, solo sabe que quiere saber de el. Duda, se decide, y tipea:
“Hoy hace mucho frío~, me encantaría tener una bolsa de agua caliente >O<. Perdoname, pero no podia dormirme...”

El se despierta, su teléfono esta sonando, sin saber si tomarlo y ver quien es o no, solo quiere que deje de sonar. Duda, se decide, y lee. Y luego le responde:
“Intenta dormirte, conta ovejas o algo. Estaba dormido hasta recien, pero pensaba en ti de todas formas, asi que bien que me mandaste ese mensaje”

Ella esta expectante al teléfono, le pone ansiosa mandar y recibir mensajes. Sabe que mirar la luz de la pantalla cansa la vista, y con eso del insomnio se queda prendada del teléfono para cansarse la vista. Vibra sobre su almohada, lo toma y en menos de un segundo responde:
“Se que te molesto, pero de todas maneras te mando mensajes. Sabes que soy una chica acosadora xD. Soñaba algo, y parece que desperte, y ahora estoy tan alterada que no puedo dormir”

El se duerme profundamente otra vez, el celular lo despierta. No responde. Lo deja sonar.
Ella se duerme, sueña que están durmiendo juntos en casa, que están hablando de las cosas que les gustan.

_________________

La niña se despierta. Sale corriendo a la cocina, mientras su mamá lava los platos.
“Soñé algo muy raro, mamá. Eran papa y vos de jóvenes”
La madre la mira de reojo.
“¿Y como éramos? ¿Lindos y sin arrugas?”
Se agacha para estar a la altura de Daniela para abrazarla.
“¿Qué viste?”
La nena se refriega los ojitos antes de responder.
“Papa se estaba vestido así nomás, y vos eras más bajita” hace Dani el gesto de la estatura. “Estabas con ese camisón negro que tenías, y ustedes estaban en la vieja casa, tomando de unas tazas azules. Hablaban de nosotras”
La mama la mira de nuevo.
“Raro sueño... ¿Tu hermana esta dormida? Sabes que le cuesta dormirse”
Dani afirma fuertemente con la cabeza.
“Está re dormida, mamá, Lore no se va a despertar”
Dani se eleva en el aire, su papá la esta alzando.
“¡Hora de dormir, linda!”
Sonríe y mira a su mujer.
“¿Lorena esta dormida?”
Afirma nuevamente Dani.
“Re-dormida”

_________________

Una vez dormidas las niñas, los padres se miran.
“Esta es la vida que soñamos juntos un día”

lunes, 14 de diciembre de 2009

Crónicas de mis sueños 3

"Sin descanso"

Estoy cargada de sueño. Llena e invadida. Quiero cerrar los ojos y dormir.
Sin embargo, al recostar mi cabeza en la almohada todo eso se disipa, y los pensamientos durante el día desechados, regresan inevitablemente.

De algún modo no lo veo como algo tan malo, pues para mi es perfectamente previsible.
Estoy acostumbrada a estas sensaciones, pese a que en un principio me entristecían hasta la desesperación y el llanto, cuando el anhelo de la llegada de la noche se veía ensombrecido por el ahora rutinario insomnio.
Realmente me descolocaba de forma considerable.

Pese a todo, a veces prefiero ese estado de sopor constante y pesado previo a caer rendida entre las sabanas, por el simple hecho de que reafirme a teoría de que la sensación de satisfacer una necesidad es mucho mas placentera por ser difícil de alcanzar.

En medio de ese estado semi-inconsciente puedo notar con mayor claridad como las sombras de los sueños y pesadillas se articulan y deforman de maneras extrañas y difusas, sin alcanzar la corporeidad que suelen obtener cuando cerrar los ojos es la opción más factible.

Suelo elegir permanecer despierta, porque cuando contemplo las pesadillas estas apenas me asustan gracias a que carecen de esa sensación inconsciente de realidad; y los sueños que son más bellos pueden vistos con total claridad y recordados con igual detalle.

Ya no me desespera no poder ser capaz de dormir cuando se me place, pero dado a que nunca fue así, por momentos no entiendo porque me ponía tan nerviosa. Ni tampoco de porque lloraba sin razón mayor que estar cansada.

Pero con el tiempo me di cuenta de que se trataba de algo más.
De porque mi enloquecía, de porque lloraba, de porque me desagradaba tanto.

Era porque solo yo permanecía despierta.
Porque era el momento del día en el cual me invadía la soledad, cuando me atrapaba la oscuridad por completo, cuando mi lucidez se volvía casi clarividente, y todo lo que ocurría en la jornada retornaba a mí, para aprender de los aciertos y errores que se hubieran sucedido.

Me asusta la capacidad del pensamiento humano, la magnitud de las cosas que es capaz de procesar, los planes e invenciones que puede fabricar,
A veces es preferible que la mente humana este ahí, contenida e inaccesible.
El miedo a lo que podemos descubrir, sin embargo, no logra superar nuestras ansias y sed de poder.

Crónicas de mis sueños 2

"Café Dulce"

Desperté un día, pensando en que preparar para el desayuno. Cuando abro los ojos, veo una taza apoyada sobre la mesa de luz, y una cucharita acompañando la visión de la lámpara solitaria, más los anteojos y unos libros cuidadosa y precariamente apilados. Una nota de papel blanco estaba apoyada contra un portarretratos vacío.

“Tu café dulce."

Di la vuelta para el otro lado, y hallé vacío su lugar. Abrí bien los ojos y me recosté sobre la almohada para encontrarme con la ventana abierta de par en par, y las cortinas bailando en el aire.

Bebí el café, y me levanté. Al abrir el armario encontré una pila de ropa prolijamente doblada que olía a plancha y flores de jazmín. Una nueva nota me indicaba.

“Tu vestido azul”

Me desvestí con lentitud, tratando de disfrutar la brisa fresca de la mañana; y me entretuve con la tela del vestido, sintiendo el suave tacto del algodón sobre mi piel.
Todo transcurría como en cámara lenta, cada movimiento, cada gesto tardaba siglos en seguir el otro, y la acción y reacción de las cosas se perdía con el intento de las otras en seguir su paso.
Miré debajo de los cajones del armario, y unos zapatitos chatos me esperaban nuevamente.

“Tus zapatos favoritos”.

Los tomé con cuidado, y me senté en la cama para calzármelos. Otra vez el tiempo pareció detenerse poco a poco, y todo regreso a la normalidad a penas termine de ponérmelos.
Una extraña sensación comenzó a surgir dentro de mí, e instintivamente caminé hasta el baño. Quien escribía las notas sabia que hacia yo cada día al despertarme.
Ví una toalla blanca y todo dispuesto acertadamente para mí.

“Una ducha caliente para despejar tu sueño”.

Asombrosamente, cada vez que pensaba en las notas, no sentía miedo. Es más, me alegraba mucho que me guiaran por la casa, y hasta resultaba divertido seguir el juego del autor de las cartas.
Llevé la taza a la cocina y la lavé con cuidado, la colgué junto a otra, y decidí salir a caminar.
No había un alma, todo parecía haberse ido.
No vi personas, ni mascotas, tan solo algunos pájaros sobre las copas de los árboles. Tampoco había muchos ruidos, si no que una música muy suave sonaba de fondo y enmarcaba el entorno como si fuera una escena de teatro.

Tanta paz se sentía, que empecé a cantar mientras andaba por las calles vacías. Al principio tarareaba alguna canción de cuna, pero luego de acostumbrarme a la calma aparente de todo ese sitio, entoné en voz alta un tema que de haber estado despierta no habría sabido siquiera pronunciar.

Cuando el sol llego alto en el cielo y yo aproximé que sería mediodía, tome de nuevo el camino hacia mi casa.
En el trayecto noté que todo parecía un poco más vivo que antes y los pájaros ya se habían silenciado. Pero seguía vacío.
Al llegar a la puerta luego de trepar ágilmente las escaleras, una nota me lleno de intriga.

“Pasa, esta abierto”.

Efectivamente era así. Tomé el picaporte y lo jale para pasar, mientras una extraña euforia se agitaba en mi corazón.
Traspasé el umbral con apuro, y quedé apoyada sobre la puerta mirando toda la habitación. Sin más rodeos, me fui al cuarto y lo encontré con la puerta cerrada.
La cama estaba vacía y tendida, con un ramo de jazmines sobre ella y una nueva nota:

“Tomemos juntos una siesta”.

Sin saber bien porque, me acosté sobre el lecho perfumado por las flores, y apenas toque la almohada me dormí.
No recuerdo si soñé algo o no, quizá apenas dormí unos minutos y a mi me parecieron horas. Pero cuando volví a despertarme, me esperaba una taza en la mesita de luz, y el sol volvía a aparecer sobre el este, y la mañana volvió a empezar.

Di la vuelta para el otro lado, y hallé vacío su lugar. Abrí bien los ojos y me recosté sobre la almohada para encontrarme con la ventana abierta de par en par, y las cortinas bailando en el aire.
Entre medio de las cortinas estaba el de pie, sosteniendo otra taza entre sus manos. Se asemejaba a una aparición curiosa, como si se tratara de un fantasma.

Su ancha espalda estaba descubierta y su muñeca adornada con una pulsera gruesa de cuero oscuro. Se dio cuenta de que lo estaba observando y giró para verme.
Una sonrisa se esbozo en sus labios, y me di cuenta de lo que había pasado.


Había sido solo un sueño.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Crónicas de mis sueños 1

Crónicas de mis sueños:

Una historia de terror y el detonante de una mente explosiva

Cuando desperté esa mañana, me encontré con una montaña de vasijas de cerámica rotas. Reconocí entre los innumerables pedazos; mis propios trabajos, y un grito nació desde lo mas profundo de mi garganta.

Ella se despertó de un salto, y me miro como si nada; preocupada únicamente por su sueño interrumpido. Mi madre no tardo en llegar, también a castigarme por el grito. Pero yo señale las vasijas, y Ella solo atino a quejarse del lugar equivocado donde yo las había colocado la noche anterior. Intente explicarme, pero no quisieron oírme; y no importaba en lo mas mínimo mi voz, y por mas que no quisiera, bajaba la cabeza ante sus quejas. Termine por recibir la culpa, pero así no reparaba nada, si no que me hundía un poco mas a cada paso. Mi madre no cedió su voluntad, y se retiro, murmurando injurias, de nuevo a el resto de la casa, a continuar con su orden. Apenas se fue, Ella soltó una cantidad obscena de insultos combinados con una golpiza feroz. Luego de terminar de descargar su ira, se apodero del baño, y mientras su voz chillona hablaba mal de mí con un amigo, me arrodille sobre el suelo a levantar los pedazos. No me anime a tirarlos por miedo a perderlos para siempre, así que los guarde.

A la tarde me esperaba una espantosa sorpresa, Ella había traído a su amante, y sobre mi cama yacían los dos. Desparramada por el piso, la ropa de ambos, y los preciados fragmentos de mis creaciones ya no estaban. Espantada cerré la puerta y corrí lejos. Enseguida, Ella se vistió a toda velocidad y me persiguió hasta atraparme contra un rincón; agarro con sus manos un vaso de cristal y lo arrojo sobre mi. Los vidrios cayeron sobre mis brazos, que había levantado para protegerme la cara. Llorando me arrastre hasta el baño e intente curar los cortes, pero antes de poder hacer nada, me desmaye sobre el suelo.

Me desperté de nuevo con los golpes sobre la puerta. Ella quería usar el baño. Como pude me puse en pie y abrí la puerta para verme cara a cara con Ella. Me hizo jurar que no diría nada; y también me obligo a limpiar el charco de sangre que había sobre los cerámicos. Acto después, entro a la ducha; cerrando la puerta sobre mi nariz.

Días mas tarde, Ella se porto mas amable; mientras por lo bajo me amenazaba para callarme la boca. Yo bajaba la cabeza y hacia silencio.

Por esa semana pasaron una serie de actos similares, pero no llegaron a curarme el susto y el espanto de las golpizas de las otras veces. Yo seguía en silencio, aguardando por mi huida. Él me había prometido escaparnos juntos, lo cual era la razón por la que yo esperaba con tanta paciencia y mansedumbre.

La noche que elegimos para irnos, un móvil de la policía nos esperaba a unas cuadras de mi barrio. Él fue llevado preso y yo obligada a quedarme en casa. Cuando los amables hombres me trajeron de regreso, me esperaba mi padre. Tomo mi muñeca con fuerza, y me abofeteo hasta cansarse, pero mi boca quedo sellada y ni un gemido salio de ella; todo aquello no era nada comparado con lo que Ella hacia conmigo. La sangre broto a borbotones de mi nariz, mientras mis ojos se humedecían, y empecé a sentir como la anemia me conducía lentamente hacia la inconciencia de nuevo. Con las mejillas hinchadas y el rostro desfigurado subí a mi cuarto, pese al espantoso temblor de mis piernas. Ella se río de mí en mi cara, y presumió de su amante y su novio. Pero de mi solo surgió silencio. Y ya harta de mi inmovilidad, cerró su boca despectivamente y se durmió.

Los días siguientes, admito que me asemejaba mas a un espíritu, con la diferencia de que yo si dormía. Mis amigos me abandonaron, mis notas bajaron y apenas si comía algo. Poco a poco me convertí en una bolsa de huesos. Mis mejillas estaban hundidas y el brillo que tenía mi mirada, desapareció junto con el resto de las ganas que me quedaban para vivir. Daba lastima verme, yo me daba lastima. Pero seguí bajando mi cabeza, por que realmente ya no tenia fuerzas para levantarla.

Fue en esa semana cuando mi infierno llego a su fin.

Mientras subía las escaleras a la planta alta, Ella bajo lentamente, y al momento de tropezarse conmigo, me susurro con una voz silbante: “Ya no necesito que guardes ningún secreto. Ya no me sirves”. Acto seguido mis ojos se toparon con el techo del hall, mientras algo caliente resbalaba por entre mis ellos. El cristal de mis lentes se había quebrado, y mientras se nublaba mi vista, pensé, y desee que Él pudiera oír mis pensamientos dondequiera estuviese:”Al fin pude salir de este infierno. Espero nos volvamos a encontrar”