Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de octubre de 2012

You love me

3. Me amaste (06 de Mayo del 2011)

“Linda, me pasó otra vez” digo mirando la foto de mi mujer y mi hija.
Tal vez de mí no se acuerden; soy el médico de la paciente número 220. Hoy notifico mi renuncia a este hospital por motivos personales. Ya fue suficiente para mí. La última paciente terminó con mi cordura… y Dios... Estoy hablando solo aquí, donde sopla el aire fresco de la ciudad. Que por cierto no es tan fresco o lindo. Todo terminará aquí.
En mi locura escribí una carta para ella, la 220. La arrojé en su buzón. Ella de seguro entenderá lo que siento. No en vano hablábamos tanto durante sus sesiones.
Mi mujer y yo trabajábamos juntos, nos habíamos conocido en la universidad, pero nunca nos prestamos atención.

Ella estaba más enfocada en la carrera, mientras que yo había pensado más en la salida laboral que en mi profesión como tal. Empecé por dinero; y terminé la facultad por el mismo motivo. Pensé que ya no iba a cambiar cuando se me presentó una chance.
Por un contacto de mi padre, accedí a mi primer paciente. Yo era un jovencito inexperto y muy poco curioso, pero me llamo su historia. Con este motivo de por medio, tome el trabajo. Este era un hombre que había cometido varios robos pero que no los recodaba ni reconocía haberlos perpetrado. Me recomendaron la hipnosis. Yo, como me iban a pagar, la utilicé. Y jamás pude olvidarlo.

Fue increíble la primera vez. Y jamás quise dejarlo. Me uní primero a la policía; y fue allí donde me la encontré otra vez tras. Apenas habían pasado dos años; y ambos habíamos cambiado tanto. Habíamos crecido, y ahora si estábamos en la misma sintonía. La química entre ambos fue inmediata.
Creo que fueron los mejores años de mi vida; y no he vivido mucho pero eso no le quita valor a lo que hemos pasado juntos.
Amé mi trabajo con ella, éramos un dúo perfecto para todo. Cada uno con lo suyo, nada se nos escapaba. Y pensé que todo saldría bien para los dos. Pensé que resultaría mejor que satisfactorio.
Pero pequé de frialdad.

La pasábamos tan bien, y creía tanto que la amaba que me decidí a casarme con ella. No me equivoqué, pero nada fue como esperaba. Al pensar en números me olvidé si de verdad ella funcionaría tan bien como decía. Y parecía.
Comencé a notar que tenía algunos huecos frágiles en su mente; y que estos la afectaban a la hora de trabajar.
Pero también supe que el detonante fui yo. Estuve mil veces más insano que ella, pero a mí no me había pasado. Adivinen porqué.
Ella buscaba ayudar a la gente con su trabajo; mientras que a mí me movía mi intenso morbo por desnudar la mente de la gente. Exponer hasta lo más íntimo de cada uno, develar sus secretos.
Pero me equivoqué. Ella cayó en un profundo pozo en su propia mente; yo empezaba a desesperarme por ayudarla.

Las mentes repulsivas y sucias que habíamos hallado y develado comenzaron a atormentarla; ya no podía dormir. Desconocía a nuestra propia hija, que en ese entonces tenía 5 años.
Mi mujer la tomó y se la llevó con ella. A este mismo lugar donde el viento sopla tan fuerte.
Saltaron juntas, tomadas de la mano. No sé si mi niña estaba asustada o no, si su madre las agarró fuerte contra ella o la empujó. No sé si fue porque ambas querían alejarse del monstruo de su padre. Llegue tarde a salvarlas. Cortó el teléfono antes de decirme donde estaban.
Cuando recibí la llamada de mi jefe en la comisaría, estaba completamente desquiciado de la espera. En ese momento debería haberme retirado, pero intenté buscar el motivo verdadero de mi accionar.

[En un desesperado intento por suicidarse este hombre se ha disparado en la cabeza.
Milagros por parte de los médicos han conseguido salvarlo, pero su estado aun no es estable del todo. Se espera que mejor en las próximas 48 horas.
-Ese hombre me suena familiar- dice la 220 mientras cocina alegremente. –¡Qué pena un suicidio tan trágico!-
-Bah, debe ser tu imaginación- dice él, mientras revisa el buzón.
Se oscurece su mirada. Rompe el sobre.
“Para la 220,de un fiel amigo” reza en el sobre.]

martes, 31 de julio de 2012

Crónicas de mis sueños 7

Rendí todo lo que debía de la facultad! Así que contenta, gente porque son menos cosas para fin de año :D.
El otro día tuve un sueño bizarro que quiero contarles antes de que me resulte demasiado borroso como para recordarlo

Crónicas de mis sueños:
Capitulo 7

Tragedias masivas

Corrían tiempos revolucionarios en el mundo, llenos de peligros y amenazas por las peleas de bandas y terroristas.
Había pocos lugares en el planeta donde vivían aun seres humanos, puesto que la extinción les pareció a los poderosos la mejor manera de agotar las rebeliones y las mentes “subversivas”.
La otra técnica de sometimiento que utilizaron para los que les parecieron más sumisos fue el terror. Cada algún tiempo un grupo de mercenarios daba un “escarmiento” a los jóvenes de la ciudad pequeña en la que vivíamos. De niña mis padres se encerraban en casa rogando que nunca me tocara el día de ser el nuevo escarmiento.

En este mundo rodeado de guerras frías donde la cara del enemigo nunca quedaba a la luz; vivía yo, una estudiante del último año a punto de ingresar a la facultad. A pesar del ambiente constante de tensión, de que las noticias solo mostraban muerte y destrucción a medida que el ejército avanzaba sin ganar nunca la guerra eterna y que la tierra estaba desolada...  Vivía pacíficamente en un complejo de cabañas con pileta y demás comodidades. Ayudaba a mis padres pues ellos eran los encargados. Vivía feliz e ignorante.

Porque es bien sabido que la ignorancia es felicidad.

Un conocimiento rondaba mi cabeza, un terrible presentimiento que me atormentaba. Cuando vi a uno de mis compañeros de clase correr a buscarme en horas de trabajo, sabía que el momento había llegado.


El día y la hora correctas para cambiar los tiempos de miedo y pavor que nos ahogaban en desesperación. Porque nadie sabía si el momento que estaba viviendo ahora sería el último o si podría ver la luz del sol en la mañana siguiente.

Mi compañero gesticulaba cuidadosamente y mi pavor era tal que casi me desmayo. Corrí hasta mis habitaciones justo al lado de la piscina y me cambie de ropa.


Todo nuestro curso había sido secuestrado y faltábamos él, yo y otra chica más que vivía en el antiguo templo de la ciudad donde se levantaba un gran centro de culto. El lugar era buscado por sus famosas conexiones con el mundo espiritual. A menudo muchos desconocidos venían a visitarlo para purificarse, pero se sabía que era una construcción sumamente intrincada. Seguramente ella se encontraría ya a salvo.



Cuando salí de mi habitación el ya estaba esperándome afuera, aferrándose a la pared para no caerse de lo aterrorizado que estaba. Se tomo de mis manos y me arrastro en una frenética carrera para buscar a nuestra compañera en el templo.
Hubo varios episodios borrosos de mi memoria, los intentos de captura que se sucedieron a medida que escapábamos de los mercenarios.

Un momento especialmente espantoso cuando recordé que yo ya había visto los resultados de esto hace unos años… una terrible noche, oscura como la boca de un lobo.
Esa noche mi hermano había desaparecido y yo inocentemente había salido a buscarlo; cuando se me ocurrió que quizá estaría en la escuela. Cuando llegue estaban las luces del patio encendidas peor todo estaba sumido en un profundo silencio. Sigilosamente me acerque a una de las aulas que daba al jardín en el primer piso. Al ver hacia abajo vi a todos los compañeros de mi hermano con el asustados y agrupados en el medio del patio.

Uno a uno, los hombres vestidos de negro a su alrededor fueron disparando a los chicos, y uno por uno fueron cayendo inconscientes al suelo. Muertos.
Este era el famoso escarmiento, masacraban de vez en cuando a los adolescentes del último año de la secundaria, evitando así que se desarrollaran mentes subversivas.

........................


Los años previos a mis 6 y los otros 6 que le siguieron fueron sumamente curiosos y con sinceridad no los recuerdo con claridad. Están llenos de lagunas mentales inmensas, donde no sabía ni donde estaba o que pasaba.
Según mis padres estuve pasando de terapia en terapia de medico en medico, buscando ansiosamente mi cura.
Gracias a lo que pude ir averiguando, escuche que yo ya no recordaba cómo hablar ni entendía a los demás cuando se dirigían a mí. Que no podia asociar las cosas con las palabras y llegado al punto culmine de mi enfermedad; por lo que pude entender, prácticamente no escuchaba lo que me decían si no que reaccionaba únicamente a los sonidos fuertes. Así mi madre me hablaba y si una olla se caía al suelo yo reaccionaba escondiéndome, pero jamás por lo que me decían. Fue volver a aprender todo de nuevo.

Estudie intensamente luego de mi recuperación para poder alcanzar a los de mi clase y terminar con ellos la secundaria. Pero en especial por él. El mismo chico que había corrido a buscarme a mi casa para salvarme de los mercenarios.

Era como si hubiera estado arreglado de antes.
Corríamos por la espesura del bosque que encerraba al pueblo hasta que llegamos al templo. Una inmensa construcción de piedras y madera de robles, con gruesos pilares y al estilo oriental con algunas modificaciones pues tan antiguo era que se había derrumbado algunas veces.
En el templo vivía la delegada de la clase, una chica muy inteligente que seguramente tendría alguna idea que podría salvarnos.


La buscamos por todas partes, peor a cada paso los pasillos, las habitaciones se hacían más y más grandes. La construcción mutaba de formas ilógicas hasta asemejarse a una inmensa casa de espejos.
Era como si intentara esconder a la chica de los mercenarios. Al fin dimos con ella, que estaba intentando levantar barreras protectoras alrededor de nosotros. Estaba con la mirada perdida, algo distraída. Nos costó muchísimo levantarla y llevárnosla.

Así fue como nosotros 3 escapamos. Pasamos a buscar a los que vivían más lejos y suponíamos que iban a tardar más en buscar. En total éramos 10 de los 25 del curso total. Éramos un grupo disparejo y poco colaborativo pero llegado a cierto punto nos jugamos por una propuesta prácticamente suicida. Iríamos al colegio a salvar a los demás.

La estrategia era sencilla, distraeríamos a los que pudiéramos y los haríamos perderse en los terrenos del colegio. Mientras la delegada el chico y yo rescataríamos a los del patio. Un sobreviviente nos había dado una combi para llevarnos a los que pudiéramos.
El plan entro en marcha, cortamos la luz y 7 linternas empezaron la distracción. Casi todos los mercenarios se fueron, solo quedaron 5.

Me acerque sigilosamente y uno por uno desataba sus pies y los hacía esconderse en la combi. Pero cuando estábamos por deshacernos de las ataduras de todos, uno de ellos sintió un ruido.
Sentí el cañón frio del arma en la nuca. Puse los ojos en blanco y espere lo peor. Un fogonazo alumbro el patio. Oscuridad total, el piso todavía más frio. Silencio.

........................ 







No sé que estoy haciendo acá.
No sé que me ha pasado, no sé quién soy. Viajo en un colectivo con un montón de gente que no conozco. Soy muda. Hasta hace unos días no podia escuchar. Mi voz es un chico de mi edad, que me respeta y entiende todo lo que quiero decir. El me quita el miedo que me da este lugar.
Pero no se porque nadie me quiere explicar porque estoy acá. No entiendo nada. 

lunes, 4 de abril de 2011

Hero. (15-03)

Hello! We are both strangers for everyone. Yes! We are trying to go on. This is the way we choose. Together. Beyond the dark night and all the pain we hold. He is going on. He is being strong. Like a Hero. The fairy tales are not real but we’ll built our future with the dreams we also have. We’ll be living our lives someday.


Hola! Somos dos extraños para todos. Si! Tratamos de seguir adelante con todo. Este es el camino que elegimos juntos. Más allá de la noche oscura e incierta y de todo el dolor que arrastramos, el sigue adelante. Tratando de ser fuerte. Como un Héroe. Los cuentos de hadas no pueden ser reales, pero nosotros construiremos nuestro futuro con los sueños que también tenemos. Estaremos viviendo nuestra vida alguna vez.


Quiero otro tiempo, que se me de otra vida con más años desde que existe.
Al final alcanzamos la muerte, la cual está tan segura de su victoria que nos da una vida de ventaja. Quizá tener más años me acerque más a la muerte, pero quiero tener verdadero desafíos que solo con ese tiempo vivido voy a poder superar, tener las vivencias que le corresponden.

El trabajo del él es toda una molestia, pero mi vida también lo es. Que cada uno se haga cargo de lo que le corresponda. Voy a alcanzar esos años que deseo, no voy a saltearlos.
Tengo grandes deseo de hondar más profundo en esa vida diaria de el. Quiero mucho más!
Voy a tirar esa pared abajo alguna vez.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Half Happy (11-03)


There lies the secret of the happiness. A lot of people are searching for this place. Wherever I’m the only one here looking at the coffin of truth. It was so easy but I can’t be brave and open it. There’s the happiness for one person. I want to share it with someone. To be a half happy. I don’t need more. I was in silence when I felt the sound of footsteps beside me. One man found the happiness too. We will share it. We will be happy together. Half complete happiness.

Ahí yace el secreto de la felicidad. Mucha gente está buscando este lugar, pero aun así soy la única mirando el cofre de la verdad. Fue tan fácil.
Peor no me animo a abrirlo. Dentro de él, yace la felicidad de una persona. Quiero compartirla con alguien. Ser mitad feliz. No necesito nada más. Estaba en silencio cuando sentí pasos cerca de mí. Un hombre encontró la felicidad también. Vamos a compartirla, seremos felices juntos. Felicidad a medias y completa.

Sigo sin darme por vencida. Dios, gracias por darme tanta determinación en este momento de mi vida! Siempre fui juzgada de terca, pero nunca apreciada de perseverante.
Para mí eso es un mérito. Que podría ser capaz de salvar la fosa entre los dos que se ensancha. Está tan frío conmigo que me hace olvidar su calidez. Encontré su defecto, que en realidad es su manera de protegerse de todos. Pero no necesita esconderse de mí y aunque lo sabe no va a cambiarlo. Le cuesta.

Le extraño. Bastante.

Anoche hablé con un amigo. Quiero amigos para tener otra vida. Tengo que salir del agujero.
Rápido. Siempre tendré chances, pero no siempre habrá tiempo.

Black and White (10-03)

I was waiting for something more. I hoped it could be better than before. But when I noticed that it was more different than I was expecting, every piece of my broken heart fade away like an old movie. Black and White. No, I never believed in future, but now I’m in a dead end. A new way. I would like to have my second chance but now it sounds more like a goodbye.

Esperaba algo más. Con la esperanza de que fuera mejor que antes. Pero cuando me percaté de que era diferente de lo que esperaba, cada trozo de mi corazon roto perdió su color como en las pelis viejas. Blanco y Negro. No, nunca creí en el futuro, pero estoy al final del camino. Un nuevo sendero. Quisiera tener mi segunda oportunidad, pero esto suena mas como un adiós.

Otra vez suena mejor en inglés.
Al final ha pedido tiempo para el. Dedicarse a su vida. Yo se lo cedí gustosa pero no sin cierta amargura. Dice que seguiremos juntos, peor yo ya se donde esto termina.

Y es en lo mismo de antes. Tengo tareas que hacer, pero no tengo deseo de cumplirlos.
Me voy a enfocar antes de perder el ritmo. Me tiene que ir bien, yo puedo hacerlo bien.
Ayer escuche un tema que realmente me gustó mucho. Fireworks. Es alentador.
Aún golpeo la pared, pero esta vez la pensé mejor y me traje un bate.

Road to you (09-03)


I ask you to stay, but you run away. I wonder you leave, you’re still here. So I can’t believe that I’m in love with you. But every time we meet, everything before is fine fore me. I’m just telling you that I’ll be waiting forever and maybe ever. And you know it and you use it against to me. There is no hope now, just something like desperation to get my prize at the end of the road to you.

Te pido que te quedes y te vas. Te pido que te vayas, todavía estas aquí. Así que no puedo creer que esté enamorada de ti. Pero cada vez que nos vemos todo toma sentido para mi. Solo te digo que voy a estar esperándote siempre y quizá para siempre. Y lo sabes y lo usas contra mí. Tanto que ya no hay esperanza, si no algo parecido a la desesperación por conseguir mi premio al final del camino hacia ti.

Wow! Suena bien en ingles, así me gusta. Siempre agarro mi cuaderno en clases, es exactamente una liberación para mí. Ese es el enfoque correcto.
Creo que quiero tiempo para otras cosas. Mi novio necesita su espacio pero yo no se dárselo. Se que tengo que hacer, pero me cuesta adaptarme a ello. Y cuanto mas tiempo paso a solas, pero me siento sin el. Es como haber caído en un pozo y que alguien apague las luz; tiemblas de miedo y no ves nada. Desesperación.

Hoy es miércoles de la segunda semana de clases pero las materias de este año no me convencen. Ninguna. Parece que todos va a seguir igual que antes, aunque realmente los cambios no tienen porque ser ahora, mejor que se tomen su tiempo.

Solo estoy esperando que se me de permiso de cambiar a mí, se que si cambio ahora sería problemático para todos. Nadie me aceptaría. Siempre doy con una pared. Así que estoy sentada ante un muro a punto de caer por mis intentos constantes.
Y eso debe ser bueno. Voy a levantarme a golpearla otra vez,

domingo, 20 de febrero de 2011

07/03/10

Concierto afortunado

Luego de haber trabajado sin descanso, decidió tomarse un día libre. Ese viernes estaba tranquilo y solo en su casa. Por primera vez en mucho tiempo podía dormir mas de le cuenta. No importaba que le tocara trabajar esa noche, de todos modos ya estaba satisfecho por no haberse deslomado el jueves.
Vivía en una casa a las afueras, heredada de sus padres. A veces pensaba que era una casa demasiado grande como para el solo, pero le gustaba mucho como era y no pensaba cambiarla por nada del mundo.
Estaba sentado ante su computadora tipeando algunas cosas que su imaginación le había dado; cuando el timbre le aviso de una visita ante su puerta.
Uno de sus amigos le esperaba acompañado de dos chicas, una muy agradable y la otra parecía bastante malhumorada.
El le pidió que los acompañara a un concierto al aire libre que organizaban de forma gratuita.
Empujado por un amigo, había sido arrastrado a un concierto al aire libre. En su día libre... la verdad era que se sentía desafortunado.

Una jovencita entro en escena cubierta con un soberbio vestido negro. Elegantemente saludó agradeciendo los aplausos del público y se sentó frente al piano de cola que estaba esperándola.
La orquesta hizo silencio, y ella comenzó a tocar un suave vals.
Sus dedos danzaban sobre las teclas y describían movimientos simples. Suavemente sus manos recorrían una y otra vez la escala del piano, como estableciendo un primer contacto entre los dos. Contacto que la llevaría a enamorarse del color marfil del teclado y sus acordes, y a ser respondida por el de igual forma.
Su música llenaba a los presentes de una ligera emoción, como un recuerdo de un amor perdido y la expectativa de este nuevo encuentro. Un retorno a la angustia de la soledad y un llanto de alegría por recuperar una libertad que no deseamos, pero si necesitamos.
Ella parecía llorar compartiendo la pena de su propia interpretación, y a medida que avanzaba sobre la música sus ojos brillaban cada vez más. Sus manos cada vez tocaban más fuerte y la canción tomaba rumbo hacia un creciente grito inaudible.
Tan súbito resultó el final, que el público quedo sostenido de un hilo y luego cayó sobre la pendiente que aquella cresta final, de la misma forma que una ola que no habíamos visto se abalanzaba sobre nosotros irremediablemente.
El auditorio completo estalló en ovaciones y la pianista, abrumada, se levantó para saludar nuevamente a las victimas de su hechizo.
El mismo se sorprendió levantándose para aplaudirla, totalmente prendido de la magia de su arte.
Su primer pensamiento le hizo pensar que se trataba de un ser sublime y superior; pero luego de que la emoción y el encanto se disiparan un poco, su mente volvió a la carga y tan solo murmuró:
“Tiene talento”.

Otros artistas pasaron por el escenario, pero el no se sintió atraído por ningún otro interprete durante el resto del concierto. Mientras tanto, la amiga que su compañero había traído intentaba inútilmente entablar una conversación con el joven moreno; quien respondía con frases cortantes y sin darle mucha importancia a las cosas que le preguntaba.

Sobre el final del espectáculo, la presentadora del evento hablo por unos 10 minutos sobre el talento de los jóvenes de hoy y sobre los objetivos de aquella convocatoria. Entonces anunció el debut de una banda de hombres y mujeres de entre 20 y 30 años, que justamente se habían mostrado individualmente con la orquesta.
Se vio entrar a 4 hombres finamente vestidos y 5 mujeres de gala haciendo parejas. La única que estaba sola era la muchacha del piano. Inmediatamente el clavo su mirada en ella. Mientras tanto la chica avanzaba hasta la presentadora y tomaba el micrófono.
“Buenas noches a todos” su voz al principio vacilaba, “Nosotros somos Claro de Luna, y les agradecemos a todos que estén aquí presentes en nuestro debut”. “A continuación interpretaremos temas de nuestra autoria y algunas piezas más de música clásica”.
Se dio la media vuelta, y tomo asiento algo más segura que antes.
Otra vez el publico quedo extasiado por su magia, ahora mas fuerte que antes.

Esa noche realmente le parecía increíble.
Al volver a su casa, y prepararse para irse a trabajar, el joven pensaba en si alguna vez esa banda volvería a pasarse por ese pueblito. Pero lo desecho de inmediato. “Hay mejores lugares que este para mantener una carrera como esa”.

Esa misma noche la cerrar, alguien se le quedo mirando mientras el guardaba la llave en el bolsillo. Era la pianista.
- Hola, pasaba para verte pero ya te vas-
- ¿Nos conocemos? –
- Te vi desde el escenario y te reconocí de inmediato. Hace años que no nos vemos-
El silencio los lleno a los dos, y el viento les llevo la música del escenario lejano que todavía estaba sonando.
- Ahora vivimos en mundo distintos, amor. Tal vez venga de nuevo; cuando el bar este abierto-
Se giro hacia la portezuela del jardín que hay por entrada.
- Volveré -

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Más grande que yo, mejor de lo que esperaba

(14 de Diciembre de 2010)


Hoy le he conocido... a el. Al hombre con la mirada más fría que haya existido. Y sin quererlo he quedado cautivada, por eso ojos de puro hielo.
Es que ha minado en mi mente, y su cara quedará por siempre grabada. EL es el hombre con el corazón más frío, y en mala hora me ha dejado prendada.
Simulaba fijarme en alguien cercano, tan solo para verlo. Siempre sus gesto por más desinteresados que fueran, podían quitarme los más sinceros suspiros.
En mala hora me ha dejado prendada. No podré despegarme de ellos, de esos ojos tan crueles. Mientras el me extiende su mano, por detrás su mente esta ausente. Y yo sospecho que es solo un juego porque somos tan distintos los dos que es imposible que mí se haya fijado.

Y es que eres mas grande que yo, y esto es imposible para los dos. Por eso penamos, por un amor que nunca deja de crecer. Este amor no es correcto para los dos. Pero sigo creyendo que puedo cambiarlo. Y es que eres más grande que yo, y este amor no puede ser verdad. Porque solo soy una niña y tu ya no.

Ya ha pasado un tiempo de nuestro encuentro fatal, y he crecido un poco mas, de igual manera el caballero oscuro luce ahora una nueva armadura. Todos mis intentos de acercarme, dan con una pared congelada. Intento decirle lo que siento, pero apenas puede escucharme. Y por lo bajo estoy llorando, sufriendo mi amor.
Me he dejado caer en otros brazos, en la búsqueda de un consuelo. Pero nada ha funcionado, solo consigo que se haga más fuerte. Invade mis sueños, invade mi ser sin siquiera vernos. Sigo sin librarme de ellos, de esos brazos que tan solo he deseado. Que mas quisiera yo que sea mío, pero sigue alejándose de mi.

No quiero pensarlo mas, sospecho que pronto se ira y que dejara mi corazón eternamente vacío. Como no ha regresado todavía a mi, será mejor que lo deje pasar, pero no puedo dejar de llamarlo en mis sueños y esperar que venga por mi. Tan solo estoy esperando, como siempre. Llorando, como siempre. Este amor no me hacía bien.

Estamos juntos y yo no entiendo bien porque o como sucedió. Quisiera creer que el siempre ha sentido lo mismo y que tan solo no supo mostrarlo.
Hoy son mis gesto los que a el le arrancan suspiros, y mi cuerpo lo que despierta sus deseos mas profundos. Estoy mareada de tanta felicidad, como si entrara en un caleidoscopio. Los colores, las luces y la oscuridad combinadas me trasladan a otro mundo. Me deslizo entre las sabanas y sostengo su cara frente a mí.
No tiene más esos gélidos ojos o su complaciente sonrisa de careta. El fuego intenso en la mirada y su expresión tranquila me desarman.
Estoy enamorada.

martes, 2 de noviembre de 2010

Más allá del cielo

Estoy soñando con verte. Cierro los ojos y ahí estas tú.
Tu música llena el espacio vacío de mi corazón,
Me haces sentirme completa en cierto punto
Como si fueras mi otra mitad.

Mas allá del cielo esta un universo nuevo,
Que espera por nosotros, ansioso.

Puedo intentar vivir una vida sin límites,

Pero todavía tengo miedo de lo eterno.


Estas dando vueltas en un círculo sin fin,
Sin saber si poner si o no.
Hasta las personas más fuertes sienten miedo,
Creo que eres mi otra mitad.

Mas allá del cielo esta un universo nuevo,
Que espera por nosotros, ansioso.

Puedo intentar vivir una vida sin límites,

Pero todavía tengo miedo de lo eterno
.

Las estrellas están más cerca que nunca,
Si estiro las manos puedo tocarlas.
Pero la música llegó a su fin,
Y yo sigo sin alcanzarlas.

Mas allá del cielo esta un universo nuevo,
Que espera por nosotros, ansioso.

Puedo intentar vivir una vida sin límites,

Pero todavía tengo miedo de lo eterno.


Quiero que me encuentres tú,
No tengo deseos de salir a buscar nada.
Estoy cansada de fracasar siempre,
Pero al final siempre salgo a intentar

Y yo creo que tú me enseñaste la paciencia de esperar,
El coraje de buscar,
Y la fuerza para alcanzar, todo aquello que deseé.
Y es por eso que siento, que tú eres mi otra mitad

domingo, 17 de octubre de 2010

Esto es magia de verdad

He visto mis sueños hacerse realidad. Ha sido maravilloso. Ha caído nieve en primavera y yo estuve para verlo. Fue algo maravilloso.
Caminé sobre la espesa capa de escarcha que había en el suelo, riéndome por que no estaba fría, ni era amarga. Era dulce como si tuviera azúcar y era cálida como un acolchado de los gruesos.
Todo parecía envolvernos, y albergarnos. Y una sensación de seguridad me invadió. Por primera vez en mucho tiempo me sentía en casa.
Abrí la puerta y dejé los bolsos en el sillón del living, y recorrí las paredes con las manos pegadas a los muros. Como queriendo hacerlo todo más real.
Caminé hacia la habitación que parecía más luminosa que nunca.
Si, estaba en casa

___________
Continuará...

viernes, 6 de agosto de 2010

Composición perfecta / Simbiosis

(3 de Mayo 2010) Imágenes de Lord Kevinz (Deviant Art)

Un bollo de papel voló por mi cabeza, pero pude esquivarlo con un rápido movimiento sin que el café se volcara.
Esta es cosa de todos los días, mi compañero de departamento es compositor, y esa, su forma de recibirme cuando algo anda mal. Bueno... siendo sincera, en realidad no somos compañeros, porque yo soy su vecina de al lado, y tampoco vivimos juntos, pero es como si lo fuera.

-Esta va a ser una noche larga- le digo mientras esquivo las incontables pilas de papeles de su habitación, pego un saltito, dejo el café en su escritorio y me siento en la cama al lado de su guitarra.
-Mejor no digas eso, tengo la esperanza de terminar antes... gracias por el café... por más que sea pésima haciéndolo- se lleva la taza a los labios y la vacía de un sorbo con una cara de asco increíble. Pero ya estamos los dos grandes como para sentirnos ofendidos por cosas de niños.

Me quedo mirándolo un ratito, pero enseguida me vuelvo hacia su guitarra. Muchos me han dicho que esta loco o que yo estoy loca por acercarme a el. Creo que en ambas cosas tienen razón, que somos dos locos. Pero de las cosas que nos apasionan.
El con su partituras y su guitarra, cosas sin las cuales el mismo dice que no podría vivir; y yo con mis libros de historia y mis tesoros egipcios, objetos por los que di más de lo que tenia... y con eso no estoy bromeando.

A estas alturas habrán adivinado quien soy, si no son gente poco despierta.... Soy egiptóloga, y trabajo en un “Aburrido” museo. Lo digo de forma irónica y con mayúscula, porque mis aficiones a los lugares tranquilos y preferiblemente vacíos es muy mal vista. Hasta mi familia me lo dice. “Aburrida como eres, no conseguirás un hombre”... como si eso me interesara tanto. Esta bien, si admito que si me interesa, pero que quede en claro que no es lo más importante del mundo para mí.
Esto también les da otra pauta: no tengo muchos amigos por ser “Aburrida” (insisto en la ironía).

Aparte de eso, las personas tienden a ser hirientes tanto conmigo, la saqueadora de tumbas que no se le acerca ni un poco a Lara Croft; como con Leo, un compositor iracundo que vive y respira solo para escribir música, que de por cierto a pocos les gusta. No es por ser mala, pero la gente que vive del arte se muere de hambre. El no es la excepción.

Diría que somos amigos, pero no lo creo así. Parecemos más bien gente que se conoce mucho y que comparte piso (que es lo que somos a grandes rasgos).
Hay cosa también que nadie es capaz de entender. Por ejemplo: Leo si bien canta como los dioses, yo prefiero su silencio y el momento en que graba los instrumentos uno por uno para unirlos en una canción. Trabaja como perro, eso sí que no lo pongo en duda; y es en ese momento que se muestra como el ermitaño perfecto para vivir conmigo. Además de que se lo ve extrañamente feliz. Olvídenlo, ninguno de los dos es amante de las multitudes.

Yo en cambio, me dedico a esconderme tras ficheros gigantes en el museo, y a esperar a que los directivos me regalen mi soñada segunda beca para Egipto.
Sueño que tras algunos años de espera no parece llegar más, pero que mis padres y parientes están “Intentando” costearme, lo digo también en sentido irónico porque van a tardar mucho más que los del museo, y porque tienen la necesidad de gastar apenas ahorran mil pesos, en una tele nueva y cosas así.
Se que suena ridículo, pero si pudiese irme para siempre, mejor.
Volvamos a hablar de mi mejor, así entramos en confianza. Las cosas negativas acentúan la afinidad, pero no tan bien como las cosas buenas. Pero voy a empezar con una historia triste.

La soledad se siente más luego de haber probado la compañía, y yo hasta hace unos años vivía con mi actual ex novio. Pero eso no funcionó desde un principio ¿Ven esas personas que realmente no funcionan?... éramos de esos.
Recién cuando Leo llegó al edificio, las cosas para mí mejoraron. El ayudó de su tosca manera, a librarme del fantasma de mi ex.

Por eso hoy quiero ayudarlo a el. Siempre buscando la composición perfecta, se desvela casi todos los días. Pero no lo ha conseguido por que sus estándares son tan elevados que ni el mismo se ve capaz de alcanzarlos algún día.
Luego de esta pequeña reseña personal, paso a explicar porque escribo todo esto:
Decidí empezar un diario para canalizar mis emociones. Soy un rejunte de emociones contenidas, muchísimas cosas.

Pero no se porque lo explico si nadie va a leerlo, tratar de entenderlo y querer siquiera saber sobre ello. Está bien... lo dejemos ahí antes de que escriba cualquier cosa.
Volviendo a la realidad...
- ¿Empezaste a escribir? - preguntó Leo mientras se daba la vuelta en su silla giratoria.
Sus lentes están al borde de su nariz debatiéndose entre caerse o quedarse en suspenso, tenía ojeras profundas y oscuras, mientras que su barba sin afeitar y su pelo desgreñado clamaba por una limpieza general. Creo que mi mirada me delató.
- No me baño desde ayer - dijo como disculpa.
- Y hace una semana que no ves una afeitadora - digo distraídamente mientras me concentro en la guitarra para no reírme.

Nos encanta denotar al otro lo mucho que nos conocemos. Nos reímos de lo escépticos que podemos ser, y la ironía entre los dos es una constante. Somos muy parecidos.

Pero en definitiva, yo creo que el es el más maduro de los dos por el simple echo de ser más concreto. Yo en cambio me balanceo entre la abstracción y lo absurdo. Soy la que cuestiona incluso a Dios. Pero no en una sola ocasión, si no cada vez que tengo chance.
Eso me ha traído problemas, por ejemplo mi abuela me llamaba blasfema por algunos de esos comentarios. No es que realmente lo fuera, pero puede que lo fuera un poquito solo para hacerla enojar.

A mi me gusta sentirme joven, y creo que es por eso que cometo estupideces. Leo no. Leo acepta y hasta intenta entender las cosas. Y si no llega a comprenderlas, ni se molesta. Simplemente las acepta como son.
La mecánica del pensamiento esta a mi cargo, el es espontáneo y sencillo.
Por todo lo que dije, creo que mi “Somos muy parecidos”, se desdibujó bastante. Pero seguimos siendo ermitaños y eso no tiene remedio.
Leo se ríe de mis excentricidades, de mi forma de ordenar los libros con un patrón común y mi lógica “Retorcida”. “Retorcida” en el sentido de que yo sola lo entiendo, y que algunas veces ni yo puedo entender.
En esos momentos se ríe con sus ojos fijos en mí, hasta que yo lo fulmino con mi mirada para que se suelte las costillas y se tape la boca.
En verdad, realmente no me enojo por eso, y es más, cuando consigo callarlo, me tiento yo. Y somos los dos riéndonos de lo mismo. Los ermitaños también podemos pasarla bien. Esas cosas son de verdad, nosotros somos reales.

Sinceramente yo dejaría todo como esta, así me gusta mucho como es. No quisiera que cambie. Creo que Leo tampoco, pero el no dice nada. Podría decirse que es hermético. Pero yo se leerlo. Las personas por más que no se digan nada pueden llegar a conocerse igual, ¿o no?
De pasar tanto tiempo juntos, el ha tenido que entender mis jeroglíficos, y yo memorizarme como mínimo las notas. Aprendimos algunas cosas, mientras que otras costumbres ya son nuestras.

Por ejemplo: a el le gusta el café negro y de ese que se prepara en una jarra. Tanto le gusta que poco más no se pone él a moler los granos del café. Afortunadamente no le sobra tanto el tiempo. Para el es como un ritual exclusivo de las “noches de desvelo”. Es decir, casi todas las noches.
A mi me gusta el café, pero soy más amante del te con miel o de la leche caliente con miel (esto último es realmente infantil). Si, ya se que es algo extrañamente clásico en la gente peculiar. Generalmente bato el café, y le pongo leche para disimular que el agua estaba “hervida” y no “caliente” como debería ser. Yo me pregunto como mierda se da cuenta de tal insignificancia.

Sucede que me olvido seguido de la pava en el fuego. Leo me dice que es algo sacrílego, pero como el no cree en nada que no sea el mismo (eso si se puede tomar como literal), yo le recrimino diciendo que no tiene cara para reprocharme nada. Después de eso se queda en silencio.
El no es bautizado y jamás se lo planteó, y si lo hizo y yo me equivoqué con mi predicción... al final no le importó.

Pero esa no es la única diferencia entre nosotros. Hay un par de cosas más, pero en definitiva es más o menos así:
Yo soy la loca que se muestra como es todo el tiempo, pero que es ultra reservada para las cosas más profundas. Yo no puedo rechazar la conversación de nadie.
Leo es el loco que no puedes predecir, pero que si abre la boca es para decir cosas importantes. Aparte de que es cerrado con la gente que no le interesa.

Retomando el curso...
Me miró mientras yo acariciaba las cuerdas de su guitarra, la preferida de el, tratando de recordar una canción que no podía quitarme de la cabeza.
- No empecé – le dije –. No me convence del todo- distraídamente encontré la melodía deseada. Rasgué un poco más a la favorita y me quedé en suspenso, prendida del brillo del monitor en la habitación ahora a oscuras.

- No se, voy a hacerlo hoy mismo cuando vuelva a casa. Ahora no tengo ganas de hacerlo – se dio la vuelta y se concentró en la pantalla unos instantes. Luego se rió fuertemente.
- Ni pienses en quedarte para esquivar tus responsabilidades, Lorena. Esa costumbre tuya de no tener ganas puede salirte caro – sacudió la cucharita de su taza enérgicamente, en reclamo de un nuevo café.
Yo pretendí no escucharlo e ignoré su pedido.
- Mis cafés saben “Horribles”- le espeté sonriendo -. Así que no te pienso hacer ninguno.

Tras algunos intentos, pude (más o menos) tocar el tema que se me había ocurrido el otro día en el trabajo. No le puse muchas ganas...
En realidad, si. Es más, también lo había escrito en un improvisado pentagrama mientras me aburría en mi “oficina”. Una vez más la ironía dado que era más parecida a un box de un call center que a una oficina. Obviamente me refiero únicamente a las dimensiones, porque si bien era minúsculo y apenas si me dejaba maniobrar los ficheros, estaba repleto de recuerdos de Egipto y artículos de último momento de ese país. Naturalmente sobre momias y templos recientemente explorados. Guau... realmente suena mejor así, “oficina”, le da como más “Nivel” y hasta parece más interesante ahora que lo leo.

No era la primera vez que escribía una canción en mi trabajo, pero yo siempre me las “olvidaba” en mi escritorio. Digo que me las olvidaba porque en verdad no se las mostraba a nadie. Me sentía una completa idiota frente a Leo cuando escribía un pentagrama, ya que el me parecía un compositor tan dedicado y bueno, que mis versos sobre el sentido de la vida y metáforas basadas en teorías cosmológicas, me sonaban insípidas.

Pero Leo se quedó en silencio escuchando atentamente, mientras sus manos se deslizaban sobre el teclado para acompañar los rasguidos de la favorita entre mis dedos. Las notas comenzaron a surgir en su pantalla y al cabo de largo rato, Leo habló.
- Traeme esas partituras, creo que ya tengo lo que quería – me echó una mirada por encima del hombro, entre tanto yo estaba paralizada abrazando a la preferida.
- ¿Qué estás esperando? Y traeme una taza de café bien negro – me puse de pie y camine hacia la puerta.

La verdad es que no se hasta donde llega su locura, ni tampoco que será capaz de hacer influenciado por ella. Pero estoy segura de que no lo cambiaría por nada del mundo.
Porque me hace bien el estar con el.

jueves, 24 de junio de 2010

La princesa de los cuentos.

Empiezo este cuento algo perdida, sin saber muy bien que escribir, pensando que quizá una idea alumbrada a medianoche no es la adecuada para vislumbrar una historia que realmente valga la pena.
Pero sin importar las circunstancias en las cuales surgió esto, puede que le demos algún valor especial para cada uno, a medida que nuestros ojos avanzan en la lectura de este relato.
Florence

Amanecía el sol sobre los ventanales de la inmensa habitación, mientras las cortinas blancas flotaban sacudidas por la brisa matinal. Y yaciendo en la única cama que ocupaba este cuarto, una niña dormía plácidamente entre sabanas de seda, rodeada de las celosías todavía sin descorrer.

-Princesa, princesa- una voz masculina la apartaba lejos de su sueño.- Despierte, que ya es hora de desayunar.
Un gruñido molesto se dejo escuchar y la niña lentamente se irguió sobre las almohadas, murmurando un saludo.
-Buenos días… ¿está todo listo?- preguntó pese a que la respuesta fuera ya conocida.
El hombre la miró con una sonrisa y no le contestó, limitándose a señalarle el vestido prolijamente colocado sobre el un sillón cercano.
-Debe de vestirse, Señorita.-continuó- Si no llegará tarde y todas sus actividades quedarán desplazadas.

Descorrió por completo las celosías, tomó en sus manos las ropas y las llevó hacia la cama. Con un chasquido de sus dedos una sirvienta entró en la habitación y el se retiró.
-La estaré esperando, Princesa.- dijo sonriente cerrando la puerta tras de sí.

En esa mansión ella era llamada Princesa pese a que no poseyera sangre real.
La empleada la desvistió y le colocó un camisón ligero. Luego el miriñaque y un faldón, para finalmente continuar con el vestido. Ajustó el corsé y peinó con delicadeza la cabellera de la Princesa. Ella observaba tristemente en el espejo su figura engalanada, y suspiró distraída. El mismo comienzo todos los días.

Fue arrastrada hacia las escaleras, tomada de la mano por su nana, y un pequeño tropiezo le valió una dura reprimienda y una amenaza de castigo por su torpeza. “Las princesas no pueden equivocarse o cometer alguna falta” era el dicho favorito de su nana desde que ella tenia memoria.
El desayuno estaba servido en una mesa ricamente adornada con la platería más exquisita de la casa y oficialmente el día de la jovencita dio comienzo.
Clases de geografía, historia, aritmética, francés y muchas otras, la atestaron por el resto de la mañana, hasta la hora del almuerzo. Necesitaba una pausa en medio de tanta rutina.
Fue en ese momento que decidió hacer una pequeña huida. Sería una fuga por poco tiempo, y nadie se asustaría dado que tenia la tarde libre.
Vistió lo mas pobre que pudo, y con la ayuda de una sirvienta salio por la puerta del personal de la mansión. Mas animada porque todo estaba saliendo bien, despreocupadamente se dirigió hacia el lugar que llamaba su atención.
Un edificio antiguo y de gran porte, que antes fuera un banco y ahora era una enorme biblioteca, era su destino final. Las puertas de roble eran altísimas, y ella aproximaba que debían de triplicar su estatura como mínimo. Se sintió en cierta forma intimada por el aire solemne que despedía la estructura entera, pero no se dejo llevar por ello.
Traspasando el umbral se encontró con un maravilloso paraje: hermosas pilas de libros dispuestas prolijamente en sus estantes, separados por escaleras tan altas como la puerta de la entrada, incontable cantidad de mesas con sillas cromadas y donde el guarda de la biblioteca se sentaba, un escritorio amplio lleno de ficheros desperdigados por aquí y por allá.
Todo el salón estaba adornado con motivos de origen Indio, dando al lugar un aspecto místico y relajado. Totalmente absorta, se quedo de pie en la entrada sin saber a donde dirigirse.
-Disculpe, ¿busca algo?- un hombre vestido con pantalones de vestir negros, y una camisa blanca la miraba. Su cara era algo más oscura que la suya, que era pálida y con rasgos arios, mientras que la de el tenia ojos rasgados y negros.
-¿En que puedo servirle?- la pregunta se deslizo de los labios del joven, quien miraba curiosamente a la niña, mientras se acuclillaba a su lado
-No busco nada en especial, me llamo la atención el edificio- murmuro algo avergonzada.
-Ya veo, aquí mucha gente viene por curiosidad- dijo levantándose y poniendo sus brazos cruzados en señal de duda-. Sígueme, algo encontraremos para ti.
Le indico con un gesto amable que se corriera de la puerta.
-Me llamo Indra, soy el ayudante del bibliotecario-
-Ameline- respondió-. Solo una estudiante.
Indra le mostró la biblioteca lo mas que pudo, haciendo hincapié los recovecos donde encontrar las obras que nadie leía, pero que sin embargo ella no entendía porque.
-Son libros muy lindos, te hacen pensar muchas cosas- decía haciendo pucheros.
- A la gente de hoy en día no le conviene pensar- respondía el joven indio-, pensar puede traer problemas.
Ameline no estaba para nada de acuerdo, y a medida que avanzaba más en el recorrido de ese lugar de ensueño, menos quería irse.
Pero al final de la tarde, llego el momento de despedirse, y ella lo considero correcto. Indra no la reto por escaparse.
-Yo también vine aquí escapando- dijo cuando Ameline pensaba que el iba a reprocharle lo que consideraba que estaba mal-. Lo que esta mal, seria que abandonaras tu casa sin decir nada y que no volvieras.
El joven indio se ensombreció levemente.
-Yo me fui porque no tenía hogar- la miró con esos ojos negros y brillantes.
En ese momento la princesa no pudo entender porque se puso triste, ni porque lo decía. Tampoco pudo encontrar sentido a esas palabras hasta mucho tiempo después.
-Debo irme, es tarde- Ameline también se puso algo triste- ¡Pero prometo regresar algún día!
Sacudía fuertemente su mano mientras se alejaba por la calle. Indra sonreía, tristemente, pero sonreía para ella.

...

Pero Ameline no regreso a la biblioteca, e Indra no pudo volver a encontrarla.
Pasaron los años, y las guerras raciales comenzaron.
Mientras que ella vivía a la luz del día, su amigo indio sufría los pormenores de su condición extranjera, las disputas que sin sentido sobre el color de su piel.
Diez años atravesaron los cielos que ambos veían, pero que sin embargo no era el mismo. Y con el tiempo se olvidaron de la existencia del otro.
Pero siempre quedo en ellos la sensación de que sin importar nada, los dos seguían siendo lo mismo.
Esos libros que les habían enseñado a pensar diferente, los habían marcado para siempre.

Y ambos esperaron que su recuerdo continuara vivo en el otro.

El bar de los ‘80


El bar de los ‘80

Era una mañana fría de otoño, hacia ya varios días que estábamos enojados. Pero parecía que sin importar cuantas cosas malas sucedieran nosotros permanecíamos juntos.
Nos vimos obligados a acercarnos por causa del viento helado, y antes de poder darme cuenta, el me había tomado la mano. Su calidez me invadió por un instante y se desvaneció poco a poco a medida que los autos se deslizaban sobre el asfalto. Yo volaba en las nubes como de costumbre. Caminamos por un rato largo sin saber bien que hacer o a donde ir.
Ninguno abrió la boca, nadie dijo nada, y sentí una grieta que se abría de manera monstruosa entre los dos. Yo odiaba eso, no me gustaba estar lejos de el estando tan cerca. Un transeúnte que corría para alcanzar un colectivo, y atravesó la vereda por entre los dos, no nos permitió seguir con las manos entrelazadas.
Ambos quedamos inmóviles, mientras la gente caminaba alrededor nuestro a cumplir con sus respectivos trabajos. Comenzó a caer una débil llovizna, y lo mire con dudas, preguntándole si pensaba guarecerse. El no me miraba a mí, veía el cielo. Esa grieta que sentí en un principio se transformo en un abismo, y en un intento de recuperarlo lo abracé.
Sacudido por mi impulso, cambio el cielo por mis ojos, me acaricio la cabeza y me sonrió como siempre. Lentamente me separo de el y tomo mi mano de nuevo. Yo sabía lo que me quiso decir. El me dijo “Te extrañaba,”.
______________________________________________________________________

Sonreí, y lo mire con ternura. El bebía su taza de café caliente doble en esa mañana tan fría de otoño. Habíamos encontrado un bar que nos agradó bastante, porque era acogedor y abrigado, pese a las paredes de cristal que poseía. Colgados de las paredes, se veían propagandas viejas de marcas conocidas, y fotos de automóviles clásicos que seguramente tenia mas años que el hombre que nos había servido en ese día.
Como no teníamos demasiado dinero, ni demasiada hambre; y yo había comido algunas galletitas antes de salir, pedimos tan solo un café y un submarino. Yo detesto el café, pero amo el chocolate. Eso es algo que siempre le repito, porque cuando pedimos algo de tomar yo contesto con la misma frase: “No me gusta el café”.

Luego de que entráramos, empezaron a sonar temas viejos de rock nacional que solo el conocía. En realidad la que no sabía nada de rock nacional era yo. Yo le preguntaba por el nombre de la canción, el artista, de que año era, y el siempre sabia que responder. Y eso no me molestaba, me agradaba que supiera mas que yo, algo de el seguramente aprendería.
No tardo en darse cuanta de que lo observaba con curiosidad infantil, y me arrojo una señal inconfundible de que se había dado cuenta de que estaba allí, un pequeño resoplido alcanzo para apartar mis ojos de el, y concentrarme en mi submarino.
Tome la copa con las manos heladas, y disperse el calor del chocolate hirviendo para no quemarme los labios al beberlo. Bebí un sorbo que me devolvió la sensación de poder moverme. Aquella que había perdido mientras caminábamos de la mano por la ciudad.
No supe por que, pero ese día lo sentí mas cerca mío que antes. Seguro era por que el frío nos había prácticamente obligado a juntarnos mas, o porque simplemente no queríamos estar lejos del otro.

Rodeada de esos pensamientos, seguí tomando mi chocolate con tranquilidad, por que me hallaba tan cómoda que no tenia ganas de levantarme de ahí. Continúe recorriendo el lugar con mis ojos, tratando de no perder detalle de ese día. Y cuando termine mi submarino, lo miré de nuevo, como preguntando si estaba bien. El no es de interpretar bien esas señales, así que me vi obligada a preguntarle con palabras. Contesto con un seco si, y esta vez fue el quien se quedo perdido entre las paredes del bar. Con disimulo, estire mi mano sobre la mesa doble que compartíamos enfrentados, y con la cabeza gacha, volví a estrechar sus manos, dispuestas al costado de su café.
El no me dijo nada, ni me miro, ni me dio ninguna señal más allá de un gruñido, que yo bien sabia que significaba “gracias”.
______________________________________________________________________

El sol se asomaba, mientras llenaba de luz la cuadra. La 27 de Abril volvía a nacer después de muchas horas de haber suspendido sus funciones, los colectivos circulaban llenos hasta el tope, y yo me regocijaba pensando en que no tenia que usar el transporte publico tan temprano. Los autos pasaban rápidamente por la ventana, y el estacionamiento de al lado comenzaba a llenarse con los vehículos de siempre.

Las tazas estaban vacías desde hacía un buen rato, pero ninguno de los dos dio indicios de querer levantarse de la mesa. El bar comenzaba a llenarse, la gente pasaba por al lado nuestro, y nosotros parecíamos mas bien una estampa de otro lugar. Ninguno estaba donde debería. Mi mochila echada a un costado junto con la bolsa de los libros me delataba. Pero si alguien me miraba aparte de el no me preocupaba, y si escuchaba algún comentario simplemente callaba. Bajaba la cabeza.

Apenas habían pasado media hora, pero yo sentía que los minutos eran horas. Quizá por los nervios de saber que lo que se hace esta mal, o porque tenia miedo del castigo si me descubrían. Mi cabeza facturaba miles de cosas al mismo tiempo, sin dejarme tranquila un segundo. Creo que estaba asustada. Porque había venido a pedirle perdón por lo que había pasado y el no me había dicho nada todavía.
Reconocí con el mi error, me disculpe sinceramente, pero no pude asegurarle que podía mantener mi promesa en pie. Eso se que fue lo que le molesto. Seguramente fue eso. ¿Quién me manda a ser tan sincera? Me podría haber aguantado un poco. Pero habiendo arriesgado tanto para llegar hasta el, el conseguir la plata para irme, montar todo un escenario propicio para eso. Me había esforzado realmente y no quería irme mas enojada conmigo y todavía peleada con el. Tan concentrada estaba pensando en todo esto que no me di cuenta que el se levantaba de la mesa y le indicaba al mozo que quería la cuenta.

Ambos seguíamos callados. Y yo seguía esperando, ya mas desilusionada que el me dijera algo mas que gruñidos.
Saco su billetera, y puso la plata de su café y mi submarino... yo saque la plata que había conseguido e insistí en ayudarlo a pagar. El me rechazó con un movimiento de su mano. Lo que yo predije fue lo que vino después.
Me tomó la mano y me hablo por primera vez en toda la mañana, mientras me indicaba que guardara el dinero:
-“por venir”-


Alejandra Collado

miércoles, 16 de junio de 2010

Encuentro: el desenlace final

4. Encuentro: Atestada de sucesos
(9 de Junio)

Hoy llueve y no parece que pueda salir afuera. Sentada sobre la amplia cama, una niña de camisón azul espera que amaine la lluvia.
Se aburre de mirar la ventana y toma el libro que descansa a su lado. Nunca le llamó la atención, pero no tiene ganas de nada, el sol no esta para hacerla sonreír. La joven princesa suspira, ahora que nadie la ve.
El cuarto es enorme, con techos altos y sillones tapizados de seda color rosa, pese a que ella ame el azul y el blanco, los colores del cielorraso. Las paredes están exageradamente ornamentadas con querubines dorados que como guardianes la observan siempre. Naturalmente, La joven princesa prefiere los pájaros y los perros a esos feos ángeles.
La ventana que tanto captaba su atención era en realidad una puerta transparente que daba paso al balcón. Puede que ella quisiese uno más lindo y cómodo, y no ese balcón gris donde no había ningún lugar para sentarse, pero no es que la dejaran salir a ver el jardín; además de que rara vez estaba abierta.
__________________

Ya se había adormilado entre los almohadones, cuando el mayordomo irrumpió en su habitación.
Balbuceaba cosas sobre era día esperado, acerca de llegar tarde, que pensará la corte, que debería estar limpio y no lo estaba, que no podía perder el tiempo durmiendo...
A su paso, la institutriz sin siquiera tocar antes de pasar, la trató de desvestir. La joven princesa se opuso con un chillido y una mirada salvaje. El mayordomo despotricó sobre sus malos modales y su “poca educación”, mientras la sirvienta decía que ella jamás le había enseñado eso.
Harta de sus caras enojadas, les dejó que la reprocharan una y otra vez. Mientras, se quitó el camisón y echó al mayordomo de su cuarto, esquivando a la institutriz con la ayuda de algunos gruñidos e intentos de morderle los dedos.
Se colocó solo dos enaguas, y de las livianas que le habían dicho que no usara, pero que ella consideraba más cómodas. Al final, luego de ponerse la camiseta, pegó un silbido estridente y un cachorro de color canela salió de su lugar enfrente de la chimenea. Ladrando alegremente, echó de la habitación a la última intrusa que quedaba, y se volvió hacia su ama reclamando caricias.
Ella se sentó a su lado y le dedicó unos mimos, para luego continuar vistiéndose. Echó una ojeada a vestido blanco que le tocaba usar ese día.
Ese sería su día, y la tiara que le había regalado su prometido descansaba sobre el tocador. Sus enaguas y todas las demás prendas que debía ponerse eran blancas como la nieve. Era tradición de su dinastía que las jóvenes al comenzar su ciclo, edad en la cual pueden ya casarse, usaran ropajes blancos en ceremonias. Pero esa vez no sería cualquier ceremonia. Se trataba de un compromiso con otro reino.
Apartó su mirada de la tirara pero la dirigió al reloj. Al contemplarlo, comprendió que no había mucho tiempo. Se escabulló por los pasillos hasta el ascensor de la servidumbre, al cual se trepó, lanzándose hasta la cocina.
Asombrosamente no había mucha gente, si no tan solo el cocinero en jefe, algunos ayudantes y su adorada nana dando instrucciones a los nuevos mozos sobre el desarrollo de la ceremonia y la comida.
La joven princesa le tiró de la pollera, como cada vez que rompía algo, y con ojos suplicantes le señaló su cabello largo, negro y trenzado, que caía desprolijamente por su diminuta espalda.
La niña clavó sus grandes ojos azules en la mirada castaña de su nana. Eran sus miradas transparentes para la una y la otra. Preocupación en la mujer y ruego en la pequeña, quien se limitó a pedirle que la peinara, pese a que su deseo no era el mismo.
Para ella como había sido antes era mejor. Pero esos días no volverían.
La nada dio algunas indicaciones más, se despidió de los sirvientes y tomó suavemente la mano de La joven princesa.
Subiendo las escaleras, todos los que pasan la reverencian. Pero cuando ella clava su mirada azul en sus ojos, ellos desvían la vista. Tienen miedo de ver el cielo.
__________________

La nana la sienta frente a su tocador, todavía mas cargado de horribles querubines y adornos inútiles, delicados y para colmo, costosos.
El cepillo se desliza sobre su cabello, y la nana va dando forma a un peinado simple pero bello. Luego coloca algunas flores blancas para completar el tocado. Pero deja la tiara de la pequeña en una esquina de la mesada. No es su deseo condenarla a esto que la obligan a hacer.
La joven princesa busca su vestido, y mientras se lo pone nota que es muy pesado. Siente como le cuesta caminar con el puesto, pero entiende que es el peso que le toca por su condición. Resignarse es una de las cosas que aprendió con el tiempo. Se calza sus zapatos de raso.
Nuevamente mira a la ventana.
La lluvia no cesa, pero el cielo esta cortado por algunas partes. De igual forma lo que ella espera solo llegará con el sol.
__________________

La institutriz la zarandea, la arrastra bruscamente de la mano hasta la base de las escaleras, despotrica de nuevo, pero ella no esta prestándole atención, solo piensa en nubes y en su viejo nombre, que tanto extraña.
La mujer le coloca la tiara y le dice que es un nuevo comienzo. Luego la lanza sobre las escaleras.
__________________

Con paso firme la joven princesa y futura reina, bajó las escaleras. El hermoso vestido blanco ornamentado con piezas de oro, acompañado por las ricas joyas que lucia en su cuello; le daban el irreal aspecto de una muñeca de porcelana. Pero sus ojos revelaban que su mente pertenecía a otro mundo que no era el nuestro.
Su futuro marido, la esperaba a los pies de la escalera. Era un muchacho que apenas si tenia 20, y que se veía asustado. La joven princesa le dedicó una sonrisa reconfortante y el cobró algo más de valor. El le tomó las manos con suavidad, y la guió hasta el altar.
La ceremonia se desarrolló en el marco previsto y todo salió como esperaban. Mientras que a la salida de la catedral el sol brillaba para la joven reina.
__________________

Mientras caminaban, una paloma gris se posó sobre el techo de la carroza que los esperaba. Y al pasar la reina, una flor azul diminuta cayó sobre su vestido, acompañado de un suave murmullo.
- Felicidades, Cielorraso -

La caja Negra

Encontré estos textos viejos... y quise ponerlos. Declaro al mes de Junio como “Retomando el rumbo”:
El mes de compilados cortos, de cuentos retomados y terminados; además del mes de la finalización oficial de la Saga “Cielorraso” en el blog de ~ Dreams of the White Queen. ~
Desde ya, gracias por su tiempo y su dedicacion, a todos aquellos que leen :)
[...]
1. Vive
Y así, otra alma mas abandona este mundo corrompido. El esta desesperado. A pesar de que no tiene nada mas por lo cual luchar, con sus manos vacías antes llenas de alegría, (que palabra distante y etérea le parecía ahora), ya no hay nadie, ni cree que exista una razón mas para seguir. Pero aun tiene que recorrer mucho camino.
Ni siquiera piensa en abandonar, no es capaz de darle fin a sus propios días. El le teme a la muerte. Aquella que lo amenazaba cada noche de interminable dolor, casi haciéndolo rozar la locura, desquiciando su atormentado corazón, por más que la oscuridad ya lo había llenado por completo. El siempre quiso albergar una esperanza, a pesar de que lo único que había tenido en toda su vida, se había escapado de sus manos hacia muy poco. Solo vive por sus palabras, aquellas que aun resuenan en su mente, y no lo dejan descansar, solo dijo "vive". Así de simple.
El quiere vivir por ella. Por que faltar su promesa seria abandonarla.


2. Ella

El habría sostenido su mano, si con ello, conseguía sobrevivir. Pero detrás del dolor, solo quedaba el inmenso vacío que ella lleno.
Solitario vagando por los caminos, errando por le mundo, no tiene descanso. Parece un alma penando por pecados pasados. El no quiere olvidar, por más que le duela.
Sometido en el medio de la oscuridad, sin poder oír ni ver, tanteando las paredes en busca de una puerta inexistente. El conoció la verdadera soledad, la que corrompe, la que lastima. La que hace enloquecer hasta el punto en que la solución más lógica es la muerte, o por lo menos eso era lo que creía.
Hasta que ella llego. No se si describirla como una luz, como un ángel, o algo parecido. Ella le dio lo que nadie intento. Le regalo esperanza
Demasiado cobarde para decirle lo que sentía, para hablarle con la verdad, por el miedo al rechazo, que jamás, ni por un instante, lo abandono. El nunca se lo dijo. Y se arrepintió tanto.
Ella era más que luz, más que esperanza, ella siempre fue amor. O al menos, el así lo sentía.
[...]


La arena y el vestido azul.

"Girabas sobre ti misma con tu vestido azul, girabas y girabas. Sin detenerte. Hasta que caíste en la arena de la playa.
Y miraste el cielo con el secreto deseo de estar junto a mí para compartir la luna entre los dos. La magia flotaba en el aire, y simplemente por un instante creí verte dormir junto a mí.
Soñemos todas las noches con amanecer uno al lado del otro, ¿quieres?"

[...]

lunes, 14 de junio de 2010

Búsqueda: Más allá de los muros

3. Búsqueda: Más allá de los muros

Varias veces, intente escribir cartas. El primer cuaderno que leí, me enseñó como hacerlo. Recuerdo que fue muy difícil, y que solamente garabateé un par de veces en algunas hojas. Hice muchas notas, que dejaba en mi habitación en cualquier lugar que fuera visible antes de irme a dormir. Todo para que alguien los encontrara.
En un principio nada sucedía, y las cartas continuaban reposando sobre la mesada o los estantes. Pasaron varios días hasta que mi insistente reclamo obtuvo respuestas, y una mañana soleada trajo consigo una contestación que apareció sobre mi escritorio.
Ansiosa, rompí el sobre gris y saque con precaución la hoja doblada que contenía.

“Te felicito por aprender a escribir con tanta prolijidad, y supongo, que también sabrás leer muy adecuadamente.”

Esas eran las palabras que había escritas con un estilo delicado y de trazos muy finos.
Pasé algunos minutos admirándola, y el resto de la jornada preparando una nueva nota para dejar sobre mi escritorio. Al final, poco satisfecha, decidí hacerla así:

“Se leer y escribir muy bien. De los libros de mi cuarto he leído la mayoría.”

Me pareció muy simple. Pero yo no tenia idea de cómo tratar a un desconocido, y mucho menos entablar una conversación con alguien.
Deje el papel en le lugar de siempre, y me acosté sobre mi cama a pensar quien seria el que me había contestado. Supuse que seria como las personas de las cuales los libros hablaban, y simplemente me dormí.
Los días siguieron, y mi amigo a la distancia continuaba mandando cartas. Yo respondía de la mejor manera posible, e intentaba conseguir que me dijera como me había encontrado y como hacia llegar las notas a mi ventana.
Pero nunca me decía nada… como si el tema fuera algo tabú.
Un día cesaron las notas, y por más que insistí e insistí; nunca más volvió a contestarme.
La última nota la conservo en uno de mis libros favoritos, y aclaraba mis dudas acerca de mi fecha de nacimiento; además de traerme un regalo. Y su enunciado rezaba:

“Quisiera contestar tus dudas, pero no puedo hacerlo. Te dejo este último regalo, un ramo de rosas. Feliz cumpleaños”

Era la única carta que poseía una fecha inscripta… en la esquina superior derecha se leía.: “21 de Septiembre”.

No paso mucho tiempo hasta que Nube encontró las notas, y me pidió que se las leyera. Mientras yo desglosaba las palabras inscriptas en el papel ya amarillo por los años, Nube se quedo dormida mientras mi voz recreaba para ella los sentimientos que habían surgido en mi al momento de leerlas por primera vez.
Mi regazo se lleno de lágrimas de pena, echando de menos a mi primer amigo.
Nube no tardó en despertarse, y con un cantito suave trató de animarme.
- Yo soy tu amigo ahora, Cielorraso- posó su diminuto piquito en mi mejilla corriéndome una lágrima -. No volverás a estar sola.

domingo, 13 de junio de 2010

Transición: Los recuerdos que no existen

2. Transición: Los recuerdos que no existen

La nieve blanca. A través de mi ventana si puedo contemplar el suelo bajo ella. No es muy alta esta torre, pero eso no me disgusta; si fuese a alcanzar el cielo, aun así no podría mirarlo si todavía estuviese dentro de ella.
Hace unos días que Nube y yo no nos vemos. Supongo que encontró abrigo en otra parte.
La mañana después de conocerla, busque en los libros de a biblioteca, algún dato sobre el ave que era. No había demasiada información. Me hubiese gustado poder leer más.
En esta estantería hay montones de textos, de todas clases y tipos, grandes y pequeños, viejos y nuevos… en realidad, no sabría decir si son nuevos, pero lo que si, algunos son mas antiguos que otros. Se nota por el color amarillento de sus hojas y el polvo que contiene.
- ¡Cielorraso! - exclamó una voz familiar.
- ¡Nube! - dije y corrí hacia la ventana – Hace varios días que no te veo ¿Dónde has estado?
- Me encontré con un conocido de mis viajes. El me albergo en estos días - respondió con un tono alegre.
- Pareces feliz ¿Te trajo buenas noticias? - Inquirí apoyando mis codos sobre el marco de las rejas y mi cabeza en las mis manos.
- No exactamente – comentó – Pero hacía mucho tiempo que no lo veía – Echó un vistazo a mi alrededor y a los libros que estaban desperdigados por la habitación. – ¿Estuviste leyendo estos libros?
- Si, en realidad buscaba uno – conteste.
- ¿Sobre que se trata?
- No lo recuerdo, pero se que me gustaba mucho.
Nube se quedo mirándome.
- ¿Tengo algo raro? – le pregunte preocupada.
- Te ves algo distinta. Tu cabello esta suelto.
Tome las hebras de mi cabellera y la levante del suelo.
- Si, es muy largo, ¿no crees?
- Es muy bonito. Brilla mucho pese a ser oscuro.
No me había percatado de que el sol había descendido y que la luz ya era escasa.
- Es de noche – dijo Nube – mejor vamos a descansar.
Di la vuelta hacia la habitación y comencé a levantar los libros del piso. Uno por uno los guarde en sus lugares, hasta que la oscuridad se volvió impenetrable.
Tanteando las paredes, llegue a la cabecera de la cama y me recosté en ella. Una vez más me encontré mirando el cielo dibujado en el techo.
Es azul eso es lo que veo. Tan solo una ilusión, tan solo un sueño.
¿Algún día todos esos sueños se cumplirían? Dudaba mucho de eso.

You save me

(25 de Mayo de 2010)
21 de Agosto

Una nueva paciente llego a mí.
Lucía devastada emocionalmente, seriamente herida por un evento de violencia doméstica, y con un aparente trastorno de personalidad, de por cierto bastante clásico. No le dí mucha importancia, porque estoy harto de involucrarme sentimentalmente con gente insana. Pero se que al final siempre me dejo llevar. Por eso no me considero un profesional, la mayoría de los que trabajan conmigo se ríen de eso, pero tienen que admitir que mis pacientes se recuperan mejor que los suyos y en menos tiempo.
Noté en sus ojos la mirada cansada de la doble vida, y al hablar un poco sobre ella me percaté de que tenía parcelas en blanco en las cuales no podía recordar nada.
Me mostraron fotos de los destrozos en su hogar, y su abogado me pidió con insistencia pruebas fehacientes de sus trastornos mentales. Aparentemente quieren liberarla de los cargos de un asesinato que cometió su segunda personalidad y del cual culpó a su pareja, quien permanecía en el hospital bastante grave pero a salvo.
Mi trabajo me demanda encontrarme con gente muy singular, pero esta es la primera vez que alguien como ella termina siendo mi paciente.
Algo en ella me llamó, parecía decirme que la salvara de algo que ni ella sabia que era... me sentí portador de un peso increíble. Tanto clavo en mi sus ojos que no pude sostener su mirada.

--- [“¿Está usted bien?” preguntó su dulce voz al medico al que la había llevado.
El se sobresaltó al oírla, y se dio la vuelta. Ella reiteró su pregunta, pero el continuó con el trayecto hasta su habitación sin responderle. Le explicó sobre como funcionaba el lugar, de porque el era su encargado, del sistema de sesiones, y un pantallazo de lo que serian las hipnosis, un método para ayudarla con lo de los espacios en blanco. Ella escuchaba atenta, como una niña inocente que no cuestiona nada ni pregunta nada. El se sentía cada vez mas extraño con ella, pero era lo que le tocaba.] ---

30 de Octubre
Ya han pasado 6 semanas desde que llegó, y muchas cosas salieron a la luz.
Me sorprende como entramos en confianza tan rápido, según parece ella tiene muchas ganas de recuperarse, en especial después de la visita de su marido.
Hablando con el, fortalecí mucho la defensa del abogado de los dos. Me comentó sobre algunas conductas anormales en la paciente, de su sensación de ser observada por un ente mayor, de la oscuridad que sentía en su interior. Definitivamente es conciente de que hay algo, pero admite que no puede dominarla en lo más mínimo, que eso la asusta y que por eso no hace nada.
Por otra parte, pude concluir algunas cosas de su otra personalidad: se trata de una fanática religiosa que justifica sus actos excusándose en la idea de Dios. Inclusive contagia a la verdadera su fanatismo, la cual lo demuestra hablando con su mirada fija en el cielo o la ventana más cercana. Sabe que hay algo interviniendo en sus acciones, pero no culpa a nadie por ello y piensa que es solo su debilidad.
Sinceramente deseo que se recupere.
______________

15 de Noviembre
Hoy pasó algo increíble.
Gracias a la hipnosis conseguimos que la otra se manifestara totalmente en ella. Confesó el crimen cometido y hasta dio detalles. Nos reveló que había asesinado a una amiga de su pareja porque creía firmemente que mantenía una relación extramatrimonial con el. Luego alteró los pensamientos de la paciente para que intentara matar a su marido una vez que supo que el había descubierto la verdad.
Realmente su rostro cambió tanto que no podía ser la misma mujer que quería sanarse y recuperar la paz consigo misma.
Es mucho más feo de lo que pensaba, dado que es bastante aprovechadora y hasta puede fingir muy bien la cara de la verdadera paciente.
Siempre que esto pasa, siento miedo, no porque sean seres inescrupulosos o cosas así, si no, por las personas que contienen a estos seres. Pensar que las cosas que crees no son reales, que hay cosas que haces sin saberlo, que hay una sombra oscura de uno mismo proyectándose sobre nosotros. Todo eso en una sola persona, que no sabe ni puede hacer nada. Desesperadamente trato de salvar a esta gente, personas por las cuales nadie daba un centavo, hoy podemos ayudarlas.
Esa tarea hoy me enorgullece.
______________

16 de Enero
No pudimos avanzar mucho más desde Diciembre, pero seguimos intentando con el tratamiento de hipnosis. La paciente esta inquieta y muy nerviosa, continúa sintiéndose observada por una sombra.
Cada vez duerme menos, dice que tiene miedo de cerrar los ojos y encontrarla. No se como se siente eso, pero ella parece afectada en lo mas profundo de su ser. Y yo sin poder hacer nada. Necesitando un golpe de suerte para que esto avance y podamos superarlo juntos.
Siento que de nuevo estoy involucrándome con una paciente, no se hacer la diferencia entre ella y yo.
Su marido se ha dado cuenta de esto, pero no me lo ha dicho directamente. Me sentirá mas sereno si lo hiciera a dejarme con la sensación de que la sospecha esta sobre mí.
Espero que algo se me ocurra, tengo que sacarla de mi vida.

______________

4 de Junio
Llego el día. Mi paciente testificó en la corte. Mostramos su doble cara, ella confesó. Pero todavía no se va.
Era mi deber tenerla lista para el momento del juicio, y afortunadamente lo único que pidieron fue que su psiquiatra la mantuviera bajo un tratamiento estricto incluso después de que ella se recuperara.
No voy a poder dejarla ir ahora. Ya no va a ser fácil dejar de lado lo que siento, pero como el único capaz de ayudarla es mi deber quedarme con ella. Ayudarla como puedo desde esto que soy.

15 de Junio

Una semana exacta después del juicio, la otra desapareció. Aparentemente, recibió su justo castigo.
Yo creo que mi tarea todavía no terminó, que aun hay mucho más por solucionar. Por suerte ella me pidió que dejara de atenderla, así que me quedare aquí en el hospital.
Me gusto lo que me dijo, pero me dolió dejarla ir.

--- [Se le acercó con cierta timidez, para luego sentarse enfrente suyo en la mesa doble del comedor. El levantó los ojos hacia ella y sonrío amablemente. “¿Ya te vas?” le preguntó el hombre con ojos tristes. Ella le tomó las manos. “Gracias por salvarme” le susurró.
El hombre bajó la cabeza, ella vio que le caían lágrimas. Inocentemente tomó un pañuelo y le secó los ojos con una mirada maternal. “Ya era hora de que hiciera algo po tí”.] ---

sábado, 15 de mayo de 2010

You hurt me

Dios... ¿en que me he convertido? ¿Que clase de monstruo soy? ¿Por qué anhelo verle sufrir? Está mal, no tiene que ser así.
No lo pensé, Dios, te juro que no lo pude evitar... mis instintos me superaron esta vez. No quiero sufrir más bajo su peso, fue lo que pensé... y todo se puso negro. Lo que me dijeron que sucedió después... Quede espantada... ¿Por qué paso todo esto?
Solo sucedió. Me enteré de todas lo que había echo, del premeditado accidente, de la sospechosa muerte en el hospital. Como quisieron echarnos la culpa. A los dos...

Sentí asco de el, Dios, no merece ser llamado un ser humano. El es el verdadero animal, el verdadero culpable de todo. El detonante de todo esto ¿Pero soy yo la indicada para castigarlo? Pensé mucho antes de enfrentarlo. Pero luego de escuchar su testimonio mientras bebía una cerveza y su rostro permanecía inmutable. Oh, Dios, hasta tu podrías haber echo lo mismo en mi lugar, ¿Cómo fue capaz? ¿Que clase de persona hace lo que el? No quise oírle más. Lo golpeé y el respondió. Pero lo mío fue una ligera bofetada, mientras que el me partió el labio con violencia. Sentí la adrenalina de golpear y ser golpeada. Dios, te hace sentir tan débil, pero la excitación es tan grande que no puedes dejar de desear que nuevamente pase. Supe que había sido un error, ese si había sido mi error.

No me dejó pensarlo ni un segundo más. La rueda comenzó a girar. Se abalanzó sobre mí, y aprovechándose de que su peso y fuerza eran mayores, quedé atrapada entre sus manos. Se sentó sobre mis rodillas y comencé a desesperarme. Forcejeé inútilmente para liberarme. El me sujetó aun más fuerte las muñecas, comenzando a lastimármelas de tanto apretarlas.
Mis rodillas no podían levantarme, me empezaba a rendir... pero el no se conformó con eso. Me soltaba de a momentos para darme algún otro golpe así dejaba de intentar zafarme. Y me gritaba. Gritaba cosas horribles sobre ti, Dios, sobre mí, sobre todos aquellos a los que amo. Podía oler su aliento a alcohol y el aroma a cigarrillo que despedían sus ropas se adhería a mi cuerpo. Sentí nauseas, Dios.
El se dio cuenta y se levantó. Decía que no valía la pena mancharse las manos con mi sangre, que no le trajera problemas. Que sus intenciones conmigo eran otras. Prendió otro cigarrillo, tomo un sorbo de su jarra, se sentó en el sillón a mis espaldas.

Ya he aguantado suficiente de el, ya no puedo mas. Dios, sabes que siempre digo que estoy en mi límite, que pronto pasaré al otro lado, que mis nervios me matarán. Que mi corazón algún día se detendrá. Pero esta vez, fue en serio, realmente no podía más.
Dios, tu sabes muy bien que yo no soy capaz de dejar de amarlo, sin importar lo malo que haga. Pero se muy bien que mi amor no le alcanzará nunca, y que siempre será igual porque yo no soy capaz de cambiarlo. No me quería rendir con el, nunca quise hacerlo.
Dios, perdóname... a el y a mi, a los dos... Pero esta sombra oscura en mí es más fuerte que yo... y ya no puedo contenerla. Mis ojos se cerraron. Perdí la conciencia

--[La chica abofeteada lentamente se puso de pie. El hombre había encendido el equipo de música y no estaba prestándole atención. Ella no lo culpó por no tomarla como una verdadera amenaza. Si no que agradeció por la chance que le estaba dando. Ella tomó una lámpara de una mesa ratona y se arrastró hasta el. El vio una sombra. La sombra lo golpeó fuertemente, pero el se cubrió disminuyendo el impacto. “Perdónanos, Dios” susurraba la mujer, “Perdona a estos pobres pecadores, porque el infierno es nuestro justo castigo”.

“Libéranos de nuestros pecados” volvió a golpearlo dejándolo en el piso casi inconsciente. “Limpia nuestras almas” quiso arremeter contra el, pero el hombre se incorporó como pudo, tambaleando con dos cortes en la cabeza, con la sangre cayendo sobre su rostro. Un haz de la luna ilumina sus caras, ella tiene la mirada diferente, pero el no se da cuenta. Ella repentinamente cambia su tosca expresión desencajada y vuelve en si al notar la sangre. Asustada, deja caer la lámpara, el verlo le hizo recuperar la cordura.

“No fue mi intención, lo lamento, por favor” se tiro al suelo, mientras rogaba de rodillas ante el. Pero en su alma a veces desaparece la humanidad, y sujetándola sus cabellos la arrastra hasta el vestidor, estampándola de espaldas contra el espejo. El espejo se rompe, “Siete años de mala suerte” masculla el hombre. “Perra maldita, ¡mírame!” le grita, la abofetea. La sostiene con fuerza del cuello con una mano, mientras la otra descarga en su cara surcada por los vidrios una y otra vez; un manotazo tras otro. Ella no responde, esta en trance, todo su cuerpo se estremece. Se sacude violentamente. Las lágrimas caen de sus ojos, y ella no puedo controlarse. El hombre comienza a asustarse... pero en un instante ella se serena. Pero lo peor esta por venir.
Ella levanta la cabeza, pero su mirada no es la misma. No es la misma mujer que le suplicaba por perdón de rodillas. Es la otra mujer, la de la mueca, la de la lámpara. Ahora para el todo encaja. Todos esos cambios súbitos en su conducta, su forma polifacética de ser. Está todo relacionado. El accidente premeditado, la sospechosa muerte en el hospital... todo tiene sentido ahora. Demasiado tarde.

Mantiene la cabeza gacha, toda su espalda parece una telaraña marcada por los pedazos del espejo, y a pesar de haber perdido todavía más sangre que el, se la ve mucho más viva.
“Purifica nuestro cuerpo de los deseos de la carne” se safa de los brazos del hombre y lo empuja. El cae sobre una cajonera en el lado opuesto. Tiene miedo, porque esta perdiendo la conciencia, mientras que ella se ve fuera de sí. “Todavía podemos arreglarlo, juro que cambiará” suplica por su vida. Que inútil que es, ella hará justicia de todas maneras.

“Si te arrepientes de tus pecados será mucho mejor” la mujer mira el espejo, y arranca un pedazo lo bastante grande como para sujetarlo. Sus manos se lastiman aun más. Pero no siente el dolor, su cuerpo no le importa. “Dios esta de mi lado, y el señor es un ser piadoso” su mirada esta descolocada, su quijada hace una mueca extraña y aterradora.”Arrepiéntete, no lo hagas mas difícil” camina hacia el, y lo engatilla con el trozo de vidrio. El puede sentir como el sudor corre por su frente, el miedo es enorme. No desea morir. Pero el alcohol y la pérdida de sangre lo hacen marearse. Los párpados le pesan, sus sentidos se adormecen, comprende que no podrá hacer nada para salvarse si deja pasar mas tiempo.

Cierra un puño, apunta al estomago de la joven y la golpea con fuerza. El vidrio cae de sus manos. Ella grita blasfemias, sus ojos vuelven a cambiar. El espejo estalla en el suelo. El sale corriendo y rebusca en los cajones por el arma. La encuentra. Nervioso, apenas puede ponerle el cargador y sacarle el seguro. Tiembla, todo su cuerpo tiembla. Ella se retuerce por el golpe, su cara se desfigura de nuevo.

“¿No me reconoces?” ella llora, y el la reconoce. Esa es la mujer de siempre, la que el ama. La otra se desvaneció.]—

“Ayúdame... por favor” el la pone de pie a su lado y la abraza. Ambos lloran.

--[Ella toma el resto del espejo mientras finge ser la otra, el cae en el anzuelo. Tan predecible es este hombre, piensa con su macabra sonrisa. La chica lo apuñala. Lo sostiene mientras siente la tibia sangre chorrear por sus manos. De pronto surge un fogonazo. Siente el calor en el abdomen, sangre que cae pero no es la de el. Va perdiendo el conocimiento, sus ojos se nublan, Su mirada cambia. Otra vez esta llorando, el no deja de abrazarla con su mano izquierda mientras la derecha empuña el arma. Lo que pasa después no importa. Solo caen al suelo. Baja el telón.]—



Un guardia golpea mis barrotes, los de la puerta, me dice que me aleje de la ventana, que tengo visitas. Que me tengo que arreglar.
Dios, juro que no recuerdo casi nada, que apenas tenia conciencia de esa noche, pero nadie me cree, salvo el y los médicos. Lo he intentado todo. Pero ahora estoy más tranquila. Creo que son las pastillas que me dan. Me dijeron que puedo cumplir mi condena a medida que me recupere. Confío en ellos, Dios. Estoy segura de que no mienten.
Dios, aquí me han ayudado mucho, a aceptarme, a cambiar lo malo que tengo. E incluso no siento mas esa oscuridad en mi.
El vino a visitarme, se sienta a mi lado. Eso es bueno, antes no lo dejaban siquiera que se me acercara. Tenia que verlo através de un vidrio. Dios, a el y a mi todavía no nos perdonaron. Dicen que tenemos que pagar nuestra culpa.
Me parece bien que sea así. Quiero ser libre pronto. Para repararlo todo, porque eso oscuro que hay en mi no es más fuerte que yo... lo voy a demostrar, se lo voy a probar a todos.
Dios, juro que hoy será la última vez que te hable.